sábado 4 de julio de 2009

Concierto M Clan - Rock con M de Murcia




Noche de rock, sí, pero también de soul, funky, pop y hasta revisión de clásicos ochenteros. Noche redonda en La Torre Golf Resort, un muy buen lugar con un público entregado en el que el grupo murciano M Clan ofreció un concierto completo, enérgico, apabullante en cuanto a sonido, interpretación y, por encima de todo, canciones.

Y es que M Clan es un grupo que tras muchísimos años en esto de la música tiene la posibilidad de ofrecer un repertorio completo en géneros y fuerza. El conjunto murciano se centró principalmente en las canciones de su último trabajo "Memorias de un espantapájaros", no solo su mejor disco, sino una de las cimas del rock español en los últimos años, un trabajo lleno de matices, melancolía y sabiduría melódica, una obra maestra de la que se pudieron escuchar casi todas sus canciones. Así el concierto comenzó con la genial "El viaje", y a lo largo de la noche se pudo escuchar las maravillosas "Espantapájaros", "Pasos de equilibrista", la rockera "Amor universal", la apabullante "Las calles están ardiendo" y las absolutamente conmovedoras "Roto por dentro" y la que, posiblemente, sea la canción más completa del grupo murciano, "Inmigrante".

También hubo un recuerdo para su primer disco, el rockero "Un buen momento" del que se pudo escuchar la genial "Perdido en la ciudad". De su primer disco de gran éxito, "Usar y tirar", los murcianos han echado mano a la infalible canción de mismo título que el disco, pero también su gran clásico, "Llamando a la tierra", la trepidante "Quédate a dormir", con recuerdo a Michael Jackson incluido y la canción de cierra, "Chilaba y cachimba".

Pasando por alto su disco menos conseguido, "Defectos personales", si que se han podido disfrutar los grandes clásicos de "Sin enchufe", el que era su mejor tabajo hasta la publicación de "Memorias de un espantapájaros". La coreada "Carolina" y la espectacular versión de Rod Stewart, "Maggie despierta".
Pero no solo de versiones occidental vive el clan del murciélago, y es por eso que el conjunto ha regalado una versión grandiosa del clásico de Miguel Ríos, "Santa Lucía" en el que ha sido uno de los momentos álgidos de la noche.

Por último, el disco más beatle del grupo, "Sopa fría" ha contado con la representación de la notable "Filosofía barata", la mccartniana "Mario", el himno "Hasta la vista Rock and Roll" y, sobre todo, uno de los momentos más emocionantes de la noche de la mano de una de las grandes baladas de M Clan, "Miedo".

Sobra decir que la banda suena rotunda, como una apisonadora perfecta de géneros musicales, especialmente en sus momentos más rockeros, pero capaz de adaptarse sin problemas a cualquier tipo de cancion. Carlos Tarque, por su parte, sigue demostrando que es, con mucha probabilidad, la mejor voz de rock que tenemos en España.

Ellos lo tienen claro, contra la crisis: rock and roll. Yo lo tengo claro, contra los problemas varios: la buena música. Y M Clan es una fábrica de ella. Como ellos mismo dirían: hey, hasta la vista amigo dios, que todo nos vaya bien. Que así sea.

Ice Age 3. El orígen de los dinosaurios - ¿Genialidad? Aquí no, preguntar por Pixar




Que buena era "Jurassic Park". Ese fue el primer pensamiento que tuve tras ver este sencillo y humilde entretenimiento familiar que sirve, ni más ni menos, que para llenar salas de niños, jóvenes y mayores, gracias a una trilogía que cuenta con unas armas que, al menos yo, sigo sin descubrir.

Con una fórmula que se gasto en el mismo momento en el que aparecían los títulos de crédito finales de la primera entrega, "Ice Age 3" tiene poco más que ofrecer que un sano buen rato que se agradece pero que, para nada, cala en el espectador. Y esto no sería negativo si fuera porque existe una factoría llamada Pixar que, en este mismo género, nos ha ofrecido en los dos últimos años dos obras maestras del tamaño de "Ratatouille" y, sobre todo, "Wall E", la mejor película del año pasado, un clásico que sienta las bases sobre como debe ser el cine de animación del presente y el futuro. Y, si encima, antes de la proyección te colocan dos trailers, uno del próximo estreno Pixar, "Up", y otro que significa el regreso de la que, seguro, será la trilogía cumbre del cine animación, "Toy Story 3", pues estos animalitos helados te dejan con un insuficiente buen sabor de boca.

Esto no quiere decir, en ningún caso, que estemos ante una mala película. De hecho es una más que honrosa tercera parte que supera a su aceptable predecesora, pero que se queda a años luz de la primera, fresca y original, primera entrega. Aún así se las apañan para ofrecer dos factores hilarantes, el primero de ellos, una antológica escena con el helio como protagonista, y segundo una comadreja tuerta llamada Buck y que eclipsa a cualquiera de los personajes protagonistas.

También hay que destacar las referencias que hace la película a clásicos como la ya mencionada "Jurassic Park" en cada una de las escenas protagonizadas por los dinosaurios, ataques de T- Rex y Velociraptores incluidos, y el clímax final, sacado directamente de "El señor de los anillos", con mares de lava incluidos.

Si lo que buscáis es pasar un buen rato, soltar un par de carcajadas y olvidaros de todo durante una hora y media, esta es vuestra película. Si, en cambio, queréis ver una obra maestra, conseguir cualquier película de Pixar. ¿Simple entretenimiento? Aquí. ¿Genialidad? Preguntar por Pixar. Nos vemos el 30 de julio cuando se estrene "Up".

Nota: 7

Lo mejor: Buck. El helio. Sus últimos y trepidantes 20 minutos finales.

Lo peor: lo agotado de la fórmula, la falta de sorpresa.

Transformers 2: La Venganza de los Caídos - Made in Bay




De acuerdo, 150 minutos son muchos minutos para una película de este tipo. Tampoco ayuda demasiado que la premisa argumental sea muchísimo más floja que la de la primera parte y que, a pesar de sumar reparto, los personajes sean lo menos trascendente de la película. Pero, querido amigo, esto no resta ni un solo ápice de entretenimiento al que es, de momento, el blockbuster veraniego más épico, hinchado y, como diría su creador Michael Bay, "megaultraespectacular" estrenado hasta la fecha.

Todo es más que grande en esta nueva entrega de la guerra entre robots; los mencionados protagonistas, las escenas de acción, las explosiones, las persecuiones...Michael Bay ha dirigido la que, a pesar de todo, puede ser su película más personal, entendiendo la firma Bay como la de un AUTOR con sellas de identidad que permiten identificar el producto con su creador. Las escenas a cámara lenta, la espectacularidad que se le atribuye a cada uno de los momentos, sea cual sea, las explosiones a toda velocidad, el enérgico y trepidante manejo de cámara, relacionado directamente con el videoclip, y un sentido del humor añejo y, que en esta segunda parte, dota a la película de una imágen más infantil de lo que debiera.
Una serie de elementos que deberían hacer alcanzar, de una vez, el término autor a un director denostado y amado a partes iguales.

Por si alguien se pregunta por el reparto, es muy sencillo de explicar: Shia Lebouf cae tan simpático como siempre, aunque parece ya estancado en este tipo de personajes, Megan Fox no sé muy bien como actúa, y lo peor, poco me interesa más que ser testigo de sus espectaculares curvas, que es lo único que destacan de ella y, de nuevo, John Turturro vuelve a ser lo mejor de la función (en cuanto a personajes de carne y hueso se refiere).

Michael Bay sigue así sumando películas redondas en cuanto a consecución de metas se refiere, es decir: entretener, entretener y entretener. Los fans de este director, entre los que me incluyo, no se sentirán defraudados ya que Bay pone, más que nunca, toda la carne en el asador, pero, a pesar de ser este su factor más favorable, también se convierte en el peor de ellos, y es que la acumulación de acción puede empachar. Los que odien a Bay...seguramente ni se acercarán al cine.

De acuerdo, está medio escalón por debajo de su antecesora, redonda en todos sus aspectos. Puede que le sobren momentos (toda la parte de la Universidad se podría haber ahorrado). Quizás el humor no es el más acertado. Pero que venga otra película este verano y entretenga más. Cine de palomitas. Cine de verano. Cine con sello. Cine Made in Bay.

Nota: 8,5

Lo mejor: la manera de entender el entretenimiento de Michael Bay. Megan Fox.

Lo peor: la historia, pero para ser realistas, ¿a quién le importa?


domingo 28 de junio de 2009

Michael Jackson 1958 - 2009



Y va el genio y se muere. La leyenda decide hacer, justo ahora, su única cosa humana hasta la fecha, y cuando me refiero a esto no hablo solo de las extravagancias de todo genio, sino lo anormal de un hombre capaz de parir cuatro discos de la altura de "Off the wall", "Thriller", "Bad" y "Dangeorus". Un hombre de bailar como SOLO bailaba el, de cantar como solo lo hacia el, de entender la música como solo lo hacía el. Y si, en los últimos años era una especie de zombie, de extraterrestre, pero es que resulta que artísticamente lo llevaba siendo desde los cinco años con los imprescindibles Jackson 5.

Y va el rey y se muere. Una muerte a la altura de su ego, de su talento, una muerte que este enamorado, fanático de la música (y beatlemaniaco) que escribe sitúa desde ya a la altura de la perdida de Elvis o Lennon. Y en cierta parte me siento orgulloso, honrado de poder haber disfrutado de la carrera de este tipo, de sus canciones, de poder decir en el futuro: yo "conocí" a Michael Jackson.

Y va el pop y se muere. Pero nos quedamos con "Billie Jean", "Thriller", "Beat it", "Heal the world", "Will you be there", "I want you back", "I,ll be there", "Ben", "Bad", "Liberian girl", "The way you make me feel", "Wanna be startin something", "Black or white", "The girl is mine"....no se si quien lee esta entrada es fan de esta leyenda en vida, de mito eterno tras su muerte, pero, por si se lo pregunta: SI, todo lo que está escuchando está a la altura artística de este hombre.

Y se hablará de sus locuras, de su vida personal, de sus juicios, de sus excentricidades, pero, un consejo, cerrar los ojos y abrir los oídos, dejar de ver y empezar a escuchar.

El jueves por la noche murió, y yo lloré, llame a Gonzalo, el fan más fan que conozco y ambos estuvimos hasta las 4 y pico viendo informativos, escuchando canciones, viendo vídeos, llorando. Y no te sentías solo, sentías que el mundo lloraba contigo.

Y va el ARTISTA y se muere, y nos toca recordar, escuchar, sentir, llorar, homenajear a una figura que hizo algo que nadie había hecho antes, con elementos que ya existían; que hizo algo que aún nadie ha sabido repetir, que ofreció al mundo un espectáculo que merece la pena ser recordado.

Muere Michael Jackson, resucita el mito que nunca murió, nace la leyenda.





sábado 26 de abril de 2008

Maestro Páez

Concierto Fito Páez (Murcia)

20 - 4 - 2008




Hay música, canciones, artistas, que están más allá de lo estrictamente musical. Músicos capaces de transportarte a momentos ya vividos, a recuerdos que nunca se olvidarán y crear nuevos momentos que guardar directamente en el corazón como inolvidables.
Fito Páez es uno de ellos.
El artista argentino, nacido en Rosario, nos brindó a todas las personas que tuvimos la enorme fortuna de asistir a su concierto en Murcia el pasado 20 de abril, una fuente inagotable de sentimientos con capacidad más que suficiente para quedarse siempre con nosotros. Nos regaló un concierto íntimo, sincero, desnudo, apasionante y apasionado, un espectáculo de emociones sencillamente único.

A las 21:30 en punto apareció con puntualidad extrema el genio argentino para, tras ser recibido con vítores y entusiasmo colectivo, comenzar su concierto con “ Waltz for Margie”, un precioso tema instrumental de su último, y excelente, trabajo, “Rodolfo”. Tras este llegó el primer clásico de una noche repleta de ellos, la sublime “11 y 6” levantó los primeros suspiros, hizo caer la primera lágrima y consiguió atrapar por completo a un público entregado desde la primera nota.
Después Fito advirtió de lo “sui generis” del repertorio que había preparado. Quizás por ser la primera vez que actuaba en Murcia, el rosarino trajo un set list repleto de canciones emblemáticas, ni uno solo de sus mejores temas se quedó sin sonar en una noche mágica. “Recorreremos todos los trabajos que he publicado…que ya ni sé cuantos son”, comentó sonriente un Fito comunicativo, próximo, al que le ayudó, y de que manera, la cercanía de un público en el que se mezclaban un gran número de compatriotas entregados y otro montón de españoles dispuestos a descubrir a Páez o, como yo, para disfrutar una vez más de uno de los mayores genios que haya dado el rock en castellano.

“Eso que llevas ahí”, el mejor tema del brillante “El mundo cabe en una canción”, fue la tercera en sonar. Un tema redondo que, como ocurrió con todas la canciones, se adapta perfectamente en el formato de piano y voz con el que se llevó acabo todo el concierto, consecuentemente llamado “Fito Páez…a solas”.
Pero esa última frase no es del todo correcta ya que la compañía que tiene Fito con su piano es mucho más que eso, es una parte más de su voz, un método de expresión emocional, como quedó claro en la siguiente canción, la enorme “Tumbas de la gloria”, del disco al que más recurrió el rosarino, “El amor después del amor”, su álbum más emblemático y la verdadera cumbre de su carrera y, sin duda, uno de los trabajos más redondos que ha dado el rock en español.

Precisamente, la canción que da título a este disco, fue la siguiente y más que agradable sorpresa de la noche, un tema que se vuelve mucho más sensible en su formato acústico, y, aunque pierde fuerza sonora, gana muchos enteros en la parcela emocional. Además el argentino tuvo la genial idea de combinarla inmediatamente con la canción que la sigue también en el disco, “Dos días en la vida”, otro de los regalos inesperados del concierto. Canción excelente, letra inolvidable basada en la historia de Thelma y Louise, Fito supo darle el toque pop necesario para levantar las primeras palmas del rendido público.

Y como de sorpresas se trataba la noche, una más para continuar. “Esta es brava”, advirtió el rosarino. Y tanto, la espléndida “Detrás del muro de los lamentos” llenó la sala Miguel Ángel Clares de folclore latinoaméricano, especialmente peruano, en una interpretación brillante que terminó con todo el público ayudando con sus palmas a un Fito que, tras terminar la canción, felicitó diciendo que “lo hacen mucho mejor que en otros lugares donde deberían hacerlo perfecto”. De nuevo sonrisas y complicidad con el genio argentino.

“Después de estar arriba, lo mejor es estar abajo…como en la cama”, comentó sonriente el artista argentino que presentó de esta manera la preciosa “Nocturno en sol”, el otro instrumental de la noche, también de “Rodolfo”. Tras el, la auténtica sorpresa de la noche. “Esta canción hace mucho tiempo que no la toco. A veces me pregunto quien escribió temas como este, si realmente fui yo”. Pues si, maestro, fue usted el que compuso una canción tan emocionante como “Creo”, nueva canción de “El amor después del amor”, con el que los suspiros se multiplicaron por mil. Uno de los mejores momentos de la noche.

A continuación, Fito llamó a Coky de Bernardis, el guitarrista de los Killers Burritos, que cantó unos de los temas de su banda. Tras ella y aún con la compañía de Coky, llegó la muestra del Páez de los 80 con “Polaroid de locura ordinaria”, uno de sus grandes clásicos olvidados.
Aún recordando su época ochentena, Páez regaló la cantada “Giros”, una de las mejores canciones de su repertorio, que sonó tan robusta, preciosa y brillante como siempre.

Como ocurrió con “El amor después del amor” y “Dos días en la vida”, el rosarino unió “Giros” con “Ámbar violeta”, otro de sus primeros clásicos.
Fito decidió volver del pasado para ir al presente tocando la mejor canción de “Rodolfo”, la genial “El cuarto de al lado”, un tema que debería convertirse automáticamente en uno de sus clásicos, ya que tiene todo lo que se le puede pedir a una canción de Páez: una letra brillante, una interpretación vocal apasionada, un estribillo magistral y una melodía inolvidable. Si encimas pones en la pantalla del fono la letra de la canción pues tienes un gran y emocionante karaoke con el que redondear un momento mágico.

Tras ella llegó la que, para servidor, es la mejor canción de Fito Páez, “Al lado del camino”. Lo único que puedo decir es que sonó mejor de lo que yo soñaba que sonaría en directo. Emocionante. Grandiosa en su intimismo. Apasionada. Inolvidable.
“Ahora me voy a salir de la lista prevista”, advirtió Fito. Y lo hizo de la mejor manera posible, cantando “La rueda mágica”, una de las mejores canciones de pop rock que haya compuesto jamás el argentino. Con el recuerdo del maestro Charly García y del genio Andrés Calamaro (ambos participaron en la versión original del tema, que aparecía en “El amor después del amor”), Fito no necesitó más ayuda que su piano y voz para conseguir que todos termináramos cantando eso de “me fui de casa para tocar rock and roll”.

Coky volvió al escenario para ayudar a Fito con una efusiva “Circo Beat”, genial canción homónima de uno de los mejores discos de la carrera del rosarino. Con el público entregado a la parte más rockera de Páez, el rosarino agarró su clásica guitarra para tocar una salvaje, rabiosa y agresiva “Ciudad de pobres corazones”, ayudado por Coky. Y lo único que se puede decir de ella, es que es increíble la fuerza que puede salir de dos guitarras y una voz. Con el público en éxtasis, Fito volvió al piano para redondear la faena con una coreada “A rodar mi vida”, seguramente la mejor canción rockera del repertorio del rosarino. Momento inolvidable con un público entusiasmado cantando, muchos de ellos con la clásica vuelta a sus camisetas, “A rodar, y a rodar y a rodar mi vida, y a rodar, y a rodar, mi amor…”. Con todos a sus pies, Fito se despidió por primera vez del público murciano.

Con el público de pie gritando “Oé, oé, oé, oé, Fito, Fito”, el argentino volvió al escenario para ofrecer los bises. El primero de ellos fue una versión inolvidable y totalmente a capella de “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, una de las canciones más bellas de todo su repertorio.
Tras ella, la mejor sorpresa de toda la noche. “Ahora voy a tocar una de Sabina”. Gritos y aplausos se multiplicaron por cien, caras de sorpresa entre el público. Y así, sin apenas tiempo para reaccionar, Fito interpretó “Contigo”. Hay momentos que no se pueden expresar con palabras, y este es uno de ellos. Lo máximo que alcanzo a decir es que es, con diferencia, uno de los momentos más emocionantes que he vivido en un concierto.
“Es la primera vez que la toco”, confesó el rosarino cuando acabo la canción. Ojalá no sea la última.
Sin recuperarnos todavía de la emoción desbordada, Fito cantó su particular “Contigo”, su “Yesterday”, su “Aquellas pequeñas cosas”, su gran clásico, “Un vestido y un amor”. Con una de las mejores letras que se hayan escrito jamás en castellano y con una melodía que no puede aceptar otro calificativo que no sea inolvidable, el argentino regaló una vez más un momento para guardar muy dentro. Una canción que, se escuche donde se escuche, cuando se escuche o como se escuche, siempre, repito, siempre, emociona.
Tras ella, hizo acto de presencia la genial “Dar es dar”, otro de esos clásicos de Fito por los que merece la pena pagar una entrada. Con ella servidor se quitó una espina que tenía clavada desde el concierto que dio Fito en Cartagena en La mar de músicas. No la tocó, y para mi eso fue un gran olvido. Por fortuna, en esta ocasión el argentino no falló e interpretó, acompañado por todo el público, una de sus mejores canciones. “Dar lo que tengo, todo me da, da da da da da da”. Inolvidable.

Y llegó el punto final de la noche. “Ha sido una primera vez maravillosa”, dijo un emocionado Fito antes de tocar la imprescindible “Mariposa Tecknicolor”. Público en éxtasis, Fito en éxtasis, música en éxtasis. “Todos yiran y yiran, todos bajo el sol, se proyecta la vida, mariposa tecknicolor.”
Y tras ella los aplausos, los vítores, el agradecimiento de un Fito sincero, amable, genial.



Fito vino por primera vez a tocar en Murcia. Y convenció. Emocionó. Hizo lo que mejor sabe hacer de la mejor manera posible, con el mejor repertorio posible. Fito, como siempre, lo dio todo y regaló una de esas noches que están más allá de lo estrictamente musical. Un concierto capaz de transportanos a momentos ya vividos, a recuerdos que nunca se olvidarán. Una noche que se guarda directamente en el corazón como inolvidable.

Cuando Fito se fue no se alejó, llevó la voz cantante, llevó la luz del tren, nos mostró su destino errante y nos dejó, a todos, marcas en la piel. Lo único que espero es hacer realidad dentro de poco eso de “hoy solo te vuelvo a ver” y volver a disfrutar, como siempre, de un genio, el maestro Fito Páez.


(Dedicar esta suerte de crónica a las dos personas que me acompañaron al concierto. A la compañía masculina por, finalmente, amar la música argentina como yo lo hago, emocionarse con ella. Por demostrarme, aún hoy, lo que es la amistad día a días. La vida sin ti sería muchísimo menos felíz, así que esta vez permíteme que te grite yo eso de: ¡Bravo, Flaco!. Y a mi compañía femenina que decirle...que todos los momentos se mejoran si tú andas por ahí cerca, que no me imagino, ni interés tengo, un momento inolvidable sin tu sonrisa acompañando. Os quiero mucho a los dos y GRACIAS por estar SIEMPRE ahí, que no es poco.)


Ya que no tengo vídeos del concierto en Murcia, cuelgo un vídeo de la actuación de Fito en Madrid,cuatro días después, en un concierto del que se sacará un CD y DVD en directo y dos actuaciones más de distintos conciertos




(Al lado del camino - Madrid 24/4/2008)




(Un vestido y un amor)




(Mariposa Tecknicolor - Viña del mar 2004)

sábado 16 de febrero de 2008

"Sweeney Todd" - Afilando el genio





Tim Burton ha vuelto. Simplemente eso es una maravillosa noticia. Pero si a esto le añadimos que ha regresado con Johnny Deep, a un Londres tétrico y oscuro, y con una historia llena de personajes excéntricos y llenos de venganza, entonces tenemos una de las mejores noticias que puede recibir el mundo cinematográfico.

Adaptando un musical de Broadway, Burton nos ofrece su visión de la historia de Benjamin Barker, un barbero al que un juez, Turpin, le arrebata a su mujer por la sencilla razón de que está enamorado de ella, lo que trae otra consecuencia, que se quede también con su hija. Barker es desterrado de Londres, hasta que, tras un tiempo, regresa convertido en Sweeney Todd, un personaje lleno de rabia y odio, en busca de vengarse del juez Turpin y de todo aquel que se le ponga por delante, utilizando para ello sus cuchillas de afeitar...


Antes de nada hay que decir que Burton ya se había enfrentado al género musical en dos de sus mejores trabajos, "Pesadilla antes de Navidad" y "La novia cadáver", pero,sin embargo, esta "Sweeney Todd" suponía un desafío para el director ya que en esas dos películas los protagonistas eran marionetas, no personas de carne y hueso como en esta ocasión.
El resultado de este reto: una nueva obra maestra para añadir a la lista de Tim Burton.


Nada falla, nada falta, nada molesta. Todo apabulla, todo apasiona, todo deslumbra,en este ejercicio visual y dramático de belleza contagiosa, llamado "Sweeney Todd".
Como siempre, lo primero que hay que decir, es que la ambientación del film (ese Londres lleno de negros y grises, de nieblas, de personajes inquietantes) es, sencillamente magistral, ayudado por la increible fotografía de Dariusz Wolski y una dirección artística excelente.
Pero no hay que olvidar al gran artifice de que todo esto funcione a la perfección, que no es otro que Tim Burton.
En estos últimos años más de uno ha acusado a Burton de repetir esquemas, personajes y tics visuales, confundiendo lo que es un estilo único con una mera ambientación, y es que, pese a quien pese, nos encontramos ante un director que está ya en la historia del cine, y no solo por su tan nombrado "Universo Burton", sino porque ha sabido utilizar ese maravilloso mundo para firmar obras maestras de la talla de "Eduardo Manostijeras", su cima, "Ed Wood", "Beetlejuice", o joyas como "Sleepy Hollow" o las dos entregas de Batman.
"Sweeney Todd" viene a callar a todos aquellos que decían que Burton había perdido el rumbo (solo un fallo en toda su carrera, llamado "El planeta de los simios"), y no nos devuelve, como se ha dicho, al mejor Burton, sino al Burton de siempre, a ese genio único que nos ofreció en sus tres últimos estrenos, tres obras de arte de la talla de "Big Fish", "La novia cadáver" y "Charlie y la fábrica de chocolate". Lo que si que ocurre es que vuelve con su primer y auténtico drama, y es que aquí no existen buenos sentimientos, sonrisas ni sueños reales, lo que ofrece "Sweeney Todd" es oscuridad, rabia, tragedia, odio y mucha, mucha sangre.
Todo esto servido en bandeja de plata por un Burton que muy pocas veces ha dirigido mejor y que demuestra una versatilidad desconocida hasta hoy para manejar con pulso maestro el ritmo de un musical en toda regla.


En cuanto a los intérpretes, todo lo que se puede decir es que están perfectos.
Comenzando por la sorpresa de la cinta, Helena Bonham - Carter, Señora Burton, quien a parte de demostrar su notable capacidad como cantante, ofrece una interpretación desenfadada y llena de frescura, con el único personaje que parece sentir ternura y amor por algunas personas.
Por su parte, Alan Rickman llena, como de costumbre, la pantalla con su presencia, consiguiendo que, con muy poco, consigamos odiar a su juez Turpin.
A estos hay que sumarles a los estupendos Timothy Spall, como siervo de Turpin, Sacha Baron Cohen, como el hilarante Pirelli,y, sobre todo, el jóven Edward Sanders que ofrece una excelente interpretación como Toby, un niño que acaba tomando una importancia clave en la trama del film.
Pero de nuevo hay que pararse ante ese incomesurable actor llamado Johnny Deep.
Comiéndose, como es de costumbre, a cada uno de los compañeros/as de rodaje con los que comparte escenas, Deep ofrece una de las mejores actuaciones de su carrera, solamente superada por su primer trabajo con Burton, la ya mencionada "Eduardo Manostijeras". Como si de una versión maligna de ese personaje se tratase, donde en Eduardo había ternura, en Todd hay oido, donde había amor, hay venganza, donde hay nieve cayendo sobre las personas, hay sangre. Deep controla a su personaje como los grandes, y es capaz de transmitir los sentimientos de su barbero ya sea cantando (de manera sorprendentemente buena, por cierto), como cortando cuellos o con una simple mirada. Una interpretación sublime y, con diferencia aplastante, uno de los mejores personajes que le ha regalado Burton.


Injustamente olvidada en las nominaciones de los Oscar ("sólo" opta a tres, Mejor dirección artística, Mejor Vestuario y Mejor Actor Principal), si alguien es capaz de ver en todo el metraje de "Michael Clayton" o "Juno" una pizca de mejor cine que, por ejemplo, en la escena de un desesperado Todd invitando a todo aquel que quiera a su barbería, mientras canta por su venganza entre los habitantes de Londres,por favor que me avise.
"Sweeney Todd" es una obra de arte, una maravilla digna de entrar, sobrada, en la lista de las mejores películas del año, una obra maestra que desde sus fascinantes créditos de inicio hasta uno de los planos finales más chocantes, melancólicos y, sobre todo, extremadamente hermosos que servidor ha visto en una sala de cine en años, nos vuelve a demostrar a todos que Burton ha vuelto a afilar su genio para ofrecernos una nueva muestra de cine inolvidable.
Quedan todos invitados a la barbería de Sweeney Todd, que no es otra que la de Tim Burton. Os aseguro que merece la pena.


Nota: 10

Taxman


"Pozos de ambición" - El clásico complejo




"Pozos de ambición", la otra gran favorita de la gala de los Oscar de este año (frente a la soberbia "Expiación" y la irregular "No es país para viejos"), podría haberse convertido en una de las mejores películas de los últimos tiempos, en una obra maestra absoluta, redonda y referente indiscutible para futuros proyectos de tal embergadura. Pero, por desgracia, cuenta con un epílogo tragicómico. La pregunta es, ¿es suficiente razón 15 minutos fallidos para ensuciar 140 minutos de una grandeza cinematográfica apabullante? Pues yo creo que no.

Hagamos el esfuerzo, el ejercicio mental de pensar que ese duelo psicológico final ocurrido en la bolera nunca ocurrió, que los secretos que se nos desvelan en esa escena nos los contaron de otro modo en el que Day - Lewis no sobreactuó como un animal y no nos dieron ganas de reir o llorar frente a un desenlace tan poco afortunado. Imaginemos que nada de eso ocurrió y centrémonos en la que es, descontando lo anterior, una de las, denominadas, obras maestras de nuestro tiempo.

La vida de un prospector de Texas obsesionado con el poder que le puede reportar el negocio del petróleo es la base en la que gira esta película extraña, compleja, apasionante, hipnótica y, totalmente absorbente.
Uno es incapaz de mirar el reloj en, nada menos, que 158 minutos que se pasan volando, que se disfrutan, que deslumbran como solo lo hace el buen cine.


Y gran parte de culpa la tiene un señor llamado Paul Thomas Anderson, director y guionista de la cinta.
Adaptando una novela de Upton Sinclair, que se intuye extensa y densa, Anderson da forma a un guión soberbio y con una capacidad de manejar el ritmo de los acontecimientos, de desarrollarse a través del tiempo, con una facilidad asombrosa, en el que es un ejercicio de síntesis merecedor de todo tipo de alabanzas.
Y en la dirección, más de lo mismo, Anderson parece sentirse como pez en el agua frente a una historia de ambición, amor paternal, sufrimiento, tensión, y sobre todo, constantes luchas piscológicas que no solo se producen entre los personajes,sino dentro de ellos.
Donde otros directores hubieran sucumbido, Paul Thomas Anderson emerge como un director con mayúsculas, capaz de construir, con la inestimable ayuda de la impresionante fotografía de Robert Elswit y la obsesiva, compleja y fascinante banda sonora de Jonny Greenwood (guitarrista de Radiohead), escenas tan maravillosas como el viaje de Day - Lewis en el tren con su hijo, el incendio de la base petrolífera o la conversación final entre padre e hijo con la ayuda de un traductor. A estos momentos habría que añadir muchísimos más en la que es una de las direcciones más perfectas que se han visto en mucho tiempo, ejemplificada en unos primeros 20 minutos en los que nadie habla, no se escucha música alguna y que se convierten en una muestra de capacidad de hipnósis cinematográfica deslumbrante, en una clase de dirección sobre como manejar la atención del espectador sin ayuda de sonidos o palabras (que aprendan los hermanos Coen). Sin duda, aquí tenemos al merecedor del Oscar al Mejor Director de este año.


En cuanto a las interpretaciones, se podría decir que existe un "duelo" entre el personaje de Daniel Day - Lewis y el jóven predicador encarnado por Paul Dano, actor conocido por su papel de hijo problemático en "Pequeña Miss Sunshine".
Comenzando con este último lo mejor que se puede decir es que, cuando su personaje esta tranquilo, centrado y sobrio, su actuación es notable, llegando en ocasiones a resultar fascinante, pero..ahí cuando pierde el control..Dano ofrece una clase de sobreactuación que bordea lo risible en demasiadas ocasiones. De todas maneras, y al enfrentarse a un actor de la talla de Day - Lewsi, se puede decir que el jóven intérprete sale bien parado.
Si un porcentaje de la grandeza de la película pertenece a Paul Thomas Anderson, el otro es poder absoluto de Daniel Day - Lewis.
Es un excelente actor, de los mejores cuando se lo propone, y en esta "Pozos de ambición" ofrece un recital de interpretación digno de entrar a los anales durante más de dos horas, pero entonces llega el fatídico epílogo y el actor irlandés vuelve a sus tics, a su gran fallo, llamado sobreactuación. Sus últimos quince minutos en pantalla solo se pueden argumentas basándose en el estado mental de su personaje, pero me temo que ni así se puede justificar un recital de gesticulaciones, excentrecidades, y exageraciones que dan forma a la cima de la sobreactuación de Day - Lewis.
Pero volvemos al inicio de la crítica, y es que estos quince minutos no deberían hacer que pasemos por alto los 140 minutos anteriores en los que Daniel Day - Lewis ofrece la que es una de las mejores interpretaciones que servidor ha visto en mucho, mucho tiempo y, sin duda, la mejor de la carrera de este, repito, excelente actor.


En definitiva, "Pozos de ambición" es una obra semi - maestra, en la que, tras llegar los créditos finales, uno se encuentra ante la lucha entre el recuerdo de lo que habia sido la película y el olvido que hay que hacer de ese final.
Yo prefiero, sin duda, quedarme con el recuerdo de la que es una GRAN PELÍCULA, y desde ya, uno de los clásicos contemporáneos más complejos y apasionantes de la última década.


Nota: 9,5

Taxman