jueves, 13 de enero de 2011

Mis 10 discos internacionales de 2010




1 - My Beautiful Dark Twisted Fantasy

No importa que te guste, más o menos, el hip hop. O que pocas veces hayas disfrutado del rap. Kanye West nos lo ha puesto fácil a todos, amantes y críticos del género, anulando, justamente esto, el género. "My beautiful dark twisted fantasy" son mil estilos de música sonando al mismo tiempo. Gospel, funk, pop, rock y, casi, todo lo que os podáis imaginar. Lo normal sería que no hubiera funcionado, que la ambiciónego de West hubiera lapidado un trabajo de tal magnitud. Pero, bendita inspiración, el rapero no solamente firma el disco del año, a años luz de distancia de sus competidores directos, sino que deja "My beautiful dark twisted fantasy" como ejemplo a seguir, como monumento por el que dejarse fascinar a cada escucha. En definitiva, el, conocidísimo ego de Kanye West puede estar tranquilo, porque ha publicado un disco atemporal, una obra maestra.






2 - The Suburbs

El listón, y me temo que a partir de ahora más, estaba por los cielos. De unos tipos capaces de publicar un debut como "Funeral" y una continuación como "Neon Bible",solamente se puede esperar la excelencia. Y, una vez escuchado al completo su tercera entrega, "The Suburbs", quedan claras varias cosas. Que, lo siento Chris Martin, Arcade Fire son la banda más grande del mundo. Que Win Butler y los suyos tienen la capacidad de crear himnos de pop/rock donde la épica, cotidiana en este caso, puede expandirse como la pólvora. Y que "The Suburbs" está a la altura de sus antecesores. O lo que es lo mismo, que la excelencia continúa. Y no tiene pinta de que desaparezca pronto.






3 - High Violet

Hace tres años, The National publicaba su magnífico disco "Boxer" y, todos aquellos que intuíamos que esa banda de rock de Ohio podía ser algo grande, confirmamos nuestras sospechas. Lo que pocos podíamos esperar es que con su siguiente trabajo, "High Violet", conseguirían superarlo. Una colección de canciones donde la oscuridad siempre deja escapar un hilo de luz gracias a algunas de las melodías más bellas que se escucharon en 2010. Comenzar con un tema como "Terrible Love" y finalizar con una obra de arte como "Vanderlyle Crybaby Geeks" debería ser suficiente para subirles a los altares. Pero, si a esta dupla, sumamos "England", "Afraid of everyone", "Anyone,s ghost" y, especialmente, "Runaway", entonces es, sencillamente, una obligación.






4 - Contra

Estaba bastante claro que tras su exitoso debut, Vampire Weekend tenía todas las papeletas para que crítica y público les esperasen con las uñas fuera. Por eso, Ezkra Koening y compañía se aseguraron los aplausos con "Contra", un segundo disco que continúa con la senda marcada por su antecesor, es decir, claras influencias africanas y ska que visten algunas de las melodías pop más inspiradas del pasado año. No existe opción a la réplica. Siguen sonando frescos, arriesgados y concisos. Y encima con un tridente de canciones inicial apabullante. Mucha gente seguirá esperando su fallo, pero, escuchando "Contra", no parece que esté demasiado cerca.






5 - Plastic Beach

Quién lo ha visto y quién lo ve. Damon Albarn, de nuevo líder de la renacida Blur, ex estrella del brit pop convertido en gurú de la música actual gracias a un proyecto con el que todos nos reimos al principio (una banda de personajes animados en 3d, ¿en serio?) para, después, comernos nuestras palabras al escuchar temas incontestables como "Clin Eastwood" o "Feel Good Inc.". Pues bien, en 2010 regresaba Albarn y sus muñequitos para plantarnos en la cara un disco sin apenas errores, que, además, contenía una mejor producción y, lo que es realmente importante, mejores canciones. Poco más se puede añadir a un disco que cuenta con "Stylo", "Broken"o "Rhinestone Eyes". Bueno, si, si puede añadir más. "On a melancholy hill" es, de lejos, una de las mejores canciones de la pasada década.






6 - Waiting for the bells

La gran sorpresa del pasado 2010 viene desde Suecia. Joel Alme, brillante compositor pop, como quedó demostrado en su debut "A master of ceremonies", nos ha regalado, porque "Waiting for the belles" es eso, un regalo, una colección de canciones eternas, grandilocuentes, épicas en su sencillez, con unas orquestaciones que quitan el aliento y unas melodías ante las que uno no puede más que arrodillarse. Si a todo esto le sumamos una de esas voces que, desde la primera vez que las escuchas, sabes que te van a acompañar durante mucho tiempo, uno no puede más que agradecer que aún hoy, se hagan discos como el que ha coronado como genio a Joel Alme. Imprescindible.






7 - Infinite Arms

Comienza "Factory", primer tema del último trabajo de Band of horses y ya sabes que estás ante algo especial. Es intuición, y no quieres dejarte llevar por la magia de un tema tan redondo,así que decides dejar al disco sonar, que te muestre sus armas. Para cuando "Neighbor" da por concluido el trabajo, uno se siente tan emocionado que no le queda más que admitir la evidencia. La banda americana ha llegado a su cima. Un disco tan redondo que sobran las palabras.






8 - Queen of Denmark

El debut en solitario de John Grant, por primera vez sin sus Czars, superó todas las expectativas. Nos encontramos ante el que es, posiblemente, el disco más bonito de cuantos se han publicado en 2010. Repleto de baladas imperecederas como la homónima "Queen of Denmark", pasando por la increible "Sigourney Weaver", Grant condensa toda su capacidad melódica mezclando a Elton John con Pink Floyd, a Billy Joel con Jeff Buckley, todo ello sin perder de vista la búsqueda constante de la belleza musical. Pero, como vale más un estribillo que mil palabras, os dejo con esta maravilla llamada "Where dreams go to die". Precioso.






9 - Congratulations

La psicodelia pasada de frenada de su debut no impidió que MGMT, esa pareja de genios locos, conquistaran a medio mundo con singles tan incontestables como "Time to pretend" o "Kids". Lo que casi nadie esperaba es que en su segunda entrega los chicos de Brooklyn abrazaran de manera tan apasionada el pop. Al parecer, ahora son los Beach Boys los que ocupan su cabeza, como así demuestran gemas de la talla de "It,s working", "Someone,s Missing" y, en especial, un "I found a whistle" que debería ser, para "Congratulations", lo que "Electric Feel" fue para "Oracular Spectacular", es decir, la joya escondida.




10 - Volume Two



Es verdad que She and him, o lo que es lo mismo, la actriz Zooey Deschanel y el cantautor M.Ward, no se calientan demasiado la cabeza para los títulos de sus, hasta ahora, dos discos. A su maravilloso debut, "Volume one", se suma ahora este "Volume two" que viene a subrayar lo que ya apuntaba su predecesor. Que Deschanel, además de ser una de las actrices más cautivadoras del actual cine americano, tiene una voz y una capacidad como compositora equiparables a su encanto y que M.Ward, el cual lideró la lista de los mejores discos del pasado año en este mismo blog, sigue sin bajar el listón. Juntos vuelven a ofrecer un homenaje al pop de siempre, hecho como siempre y, lo que es más importante, con la calidad de siempre. Esperamos impacientes el "Volume three".

miércoles, 12 de enero de 2011

Mis 10 discos nacionales de 2010




1 - Las Consecuencias

Enrique Bunbury es el artista de los mil disfrazes. De todopoderoso jefe de la banda rock patria por excelencia (Héroes del silencio), a maestro de ceremonias cabareteras ("Pequeño"), pasando por juguete electrónico sin mucho gancho ("Radical Sonora"), frontman insuperable ("Flamingo"), músico ambulante ("El viaje a ninguna parte") y, hasta, viejo-rockero-nunca-muere ("Hellville De Luxe"). Pues bien, si le faltaba algún traje por ponerse, ese era el de cantautor desnudo y sufrido. Con "Las Consecuencias", Bunbury no solamente vuelve a confirmarse como el artista más inspirado, atrevido y excepcional del panorama nacional, sino que firma un nuevo trabajo en solitario que es una obra de arte con predisposición a ser disco de culto pero que, cosas de la genialidad, se ha convertido en su álbum más respetado por crítica y público. Esperemos al próximo disfraz del aragonés errante.




2 - Para no ver el final



Los murcianos M Clan consiguieron con su, ya penúltimo trabajo, "Memorias de un espantapájaros" convertirse en referente absoluto y respetado. Una vez la justicia estaba cumplida, con un disco inmortal, y algunos cambios importantes en la banda, Tarque y Ruipérez regresaron el pasado año con un disco donde el soul y el rock se daban la mano, en el que Redding y Plant eran uno y que, además, sirvió para transformar una intuición en una realidad: NADIE EN ESPAÑA CANTA MEJOR EL ROCK QUE CARLOS TARQUE. Más allá de su espectacular directo, imprescindible, "Para no ver el final" es uno de esos discos repleto de canciones con mayúsculas, un trabajo que te pone en el, maravilloso, aprieto de no poder decantarte por un tema en concreto. Grandes.




3 - Adelante Bonaparte



Standstill es uno de esas bandas extrañas, complejas pero, a su vez, únicas e inimitables. "Adelante Bonaparte" es el disco nacional más ambicioso de los que se publicaron el pasado año. Pero, el que no arriesga, no gana, y los catalanes se sacaron de la manga un buen puñado de canciones para el recuerdo. Nada falta y poco sobra en la obra maestra de Standstill un triple disco conceptual que solamente podrían superar...ellos mismos. Al tiempo. Mientras tanto, "Adelante, Bonaparte".




4 - Os reís porque sois jóvenes



Tras "Las jugadas imposibles" y "Esta vida pide otra", dos discos bendecidos por la inspiración más absoluta, Tachenko regresaba al panorama musical con otro de esos trabajos a prueba de balas. Con la crítica rendida a sus pies y situándolos al nivel de Love of Lesbian y Sidonie, "Os reís porque sois jóvenes" contiene diez temas de pop/rock llenos de aciertos, con esa extraña capacidad de entrar en tu cabeza y no soltarte. Cuesta trabajo decir que es su mejor trabajo, dada la calidad de sus predecesores, pero, sin lugar a dudas, nos encontramos ante uno de los discos más memorables de 2010. Y que sigan creciendo.




5 - Solo Rot



Estamos hablando de uno de los tipos que convirtió el rock en castellano en lo que es hoy en día. Su elegancia como guitarrista es equiparable a la de los más grandes y la sencillez y humildad con la que fabrica redondas piezas de rock and roll no pueden despertar más que, sana, envidia. Tras sus reencuentros con Tequila y Andrés Calamaro, y su, imprescindible, disco "Dúos,trios y otras perversiones", el argentino volvía a los ruedos con otro impecable tratado de rock, pop, soul y hasta sonidos new orleans en el que, tras un par de escuchas, se convierte en otro disco para apuntar a la lista de cimas del Señor Rot. Y van unas cuantas.




6 - On the rock



De argentino a argentino y tiro porque me toca. Andrés Calamaro, compañero de Rot en los insuperables Rodríguez, tenía una tarea complicadísima para superar el listón que había dejado con "La lengua popular", auténtico regreso por la puerta grande del genio argentino. "On the rock", sin superarlo, tiene más de una razón para ser un digno sucesor, a pesar de encontrarse a años luz de sus mejores trabajos. Pero, ¿qué pero se le puede poner a un disco con canciones como "Todos se van", "El perro", "Barcos" o "Te extraño"? Toca, por lo tanto, rendirse de nuevo ante el talento indestructible de un maestro. El salmón. Andrés Calamaro.




7 - Cuando el destino nos alcance



Cuando un single despierta tanta polémica es por algo. "Mi realidad", anticipo de lo que sería nuevo trabajo de los granadinos Lori Meyers recibió palos y aplausos desde que apareció en los medios. "Suenan a La Oreja de Van gogh". "Es su mejor canción". "Han perdido su esencia". Pues bien, ni una cosa ni la otra. Ni "Cuando el destino nos alcance" es el peor disco de Meyers, ni el peor. De hecho, es bastante similar a sus anteriores discos. Es decir, un conjunto de canciones puramente pop que, en esta ocasión,jugueteaban con la electrónica. En cualquier caso, el disco ha terminado ganando la batalla del tiempo y se confirma como uno de los mejores trabajos del año que terminó. Y "Mi realidad", como una de las canciones de 2010.


8 - Una ópera egipcia



De acuerdo, hace tiempo que Los Planetas perdieron la magia pop/rock de sus comienzos, para dar paso a su vertiente más flamenca. Algunos se bajaron del barco y otros seguímos a Jota y los suyos con la confianza de que las buenas canciones regresarían. Está claro que esta "ópera egipcia" no es un trabajo a la altura de sus clásicos, pero si que supone un paso más en esa extraña fusión de rock/flamenco/pop a la que los granadinos aspiran desde hace unos cuantos discos. En el global destacan "Señora de las alturas", "Atravesando los montes" y, especialmente, el genial single cantado a dúo con La Bien Querida, "No se como te atreves", con una de esas melodías que recuerdan a los, mejores o peores, pero pasados, tiempos de Los Planetas.




9 - Subiza



"Stay Close" justifica un disco al completo. Joya se mire por donde se mire, uno de los singles de "Subiza", parecía lastrar un disco que se esperaba como agua de mayo. Finalmente, Delorean, publicó un trabajo que, en el extranjero se convirtió en disco del año para muchos, y que en España, benditos festivales, ha obtenido, parte, del prestigio que debería tener. Coctelera de géneros y estilos, "Subiza" es un logro que, de haber venido de otro país, andaríamos escuchando a todas horas y en todos los lugares. Poco a poco, pero, si alguna vez eso ocurre, habrá que recordar que, el principio, pertenece a Delorean.




10 - Espera la pálida



La banda de Miren Iza, conocida también como la voz femenina del "Frente a frente" de Bunbury, consiguió uno de los mejores debuts que se recuerden en el panorama musical español con el espléndido "Sólo me has rozado". El, casi siempre, complicado segundo trabajo suponía una prueba de fuego para Iza. Pero, con los mismos elementos, es decir, una voz cautivadora, unas melodías entre lo tenebroso y lo bello, unas letras admirables y, sobre todo, un concepto de entender la música tradicional y, por desgracia, cada vez más ausente, Tulsa volvió a recibir los aplausos de crítica y público con un disco excepcional en el que, además, nos regala una maravillosa versión del mismísimo Nick Cave y su inmortal "Into my arms". Esperamos con impaciencia el tercer asalto.

domingo, 9 de enero de 2011

Mis 10 películas de 2010




1 - Toy Story 3

Da igual que hablen de monstruos, peces, ancianos, ratas, robots o juguetes. Los genios de Pixar regalan una nueva obra perfecta, sin fisura alguna, con la que entretienen, divierten, cautivan y conmueven a todo ser humano con corazón. La tercera parte de esta trilogía llamada "Toy Story" no solamente sirve para colocar a sus juguetes en el podio de las sagas más logradas de la historia del cine, sino para volver a sentar cátedra a todos aquellos interesados en aprender a contar una historia con cabeza y corazón. Pixar vuelven a ser lo mejor de 2010. Y el capítulo final de Woody y Buzz es un regalo que todos los amantes del cine deberíamos guardar como oro en paño. Magistral.




2 - La Red Social




He aquí el ejemplo de película que supera su premisa para convertirse en universal. La demostración de que el cine, bien contado, y mejor escrito, puede salir de la gran pantalla para plasmarnos en la cara nuestros defectos y virtudes. "La Red Social" es una nueva obra maestra de David Fincher (y ya van...) con la que, si no hay desagradable sorpresa, se le recompensará con múltiples premios (Oscar incluido), pero también es una radiografía del ser humano en los tiempos que corren. Si alguien te pregunta dentro de veinte años como éramos en el 2010, ponle "La Red Social". Excelente cine que habla sobre todos.



3 - Origen



Que Christopher Nolan es uno de los más listos del patio era bastante evidente desde que nos regaló la monumental "El caballero Oscuro", secuela de esa renacida franquicia de Batman que espera su tercera, y última, entrega. Una vez colgado el traje del hombre murciélago, Nolan ofrece al mundo un espectáculo innovador, de apabullantes efectos especiales que visten una historia mucho menos compleja de lo que pueda parecer. Leonardo Di Caprio vuelve a reivindicarse como uno de los mejores actores del panorama actual y Nolan como lo que es y, seguramente, siempre haya sido, un amante del cine en permanente búsqueda de la perfección. Y con "Origen" roza el milagro.




4 - Buried



El español Rodrigo Cortés, ayudado por un excelso guión de Chris Sparling, firma una de esas películas que, mientras la ves, y, sobre todo, una vez sales del cine, se convierte en clásico instantáneo. El cine español encuentra en este artefacto perfecto de tensión protagonizado exclusivamente por un insuperable Ryan Reynolds, un nuevo referente. Un ejemplo a seguir.




5 - Shutter Island



Todo lo que lleve la firma de el señor Martin Scorsese exige, al menos, una visión. La paranoica y perturbadora "Shutter Island" regala tantos momentos memorables, tantas escenas para el recuerdo que, ni siquiera, sus mínimos fallos le impiden convertirse en lo que es. Una de las películas del año.




6 - Kick Ass



Vale, tiene mucho de Tarantino. Y algo de las películas de superhéroes más clásicas, pero todo en "Kick Ass" funciona a la perfección. Matthew Vaughn dirigie el film más desenfadado del 2010 con ritmo, inteligencia y entusiasmo. Y,encima, nos regala el personaje de Hit Girl, de nuevo con una inconmesurable Chloe Moretz. La segunda parte ya está anunciada. Crucemos los dedos.




7 - Fantástico Mr. Fox



Wes Anderson, guionista y director tan genial como irregular, sorprende al firmar su obra maestra a través de la animación más tradicional. Con la excusa de adaptar la novela infantil de Roal Dahl, Anderson se supera realizando una película tan trepidante como inteligente, tan arriesgada como genial. La cima de Anderson estaba en el stop motion, ¿quién lo iba a decir?




8 - Conocerás al hombre de tus sueños



Infravalorada última película de Woody Allen que vuelve a tocar la fibra más complicada, la del cerebro, con una serie de historias paralelas con un nexo común: la búsqueda de la estabilidad emocional. El maestro neoyorkino se rodea de un gran reparto, donde destaca una Naomi Watts en permanente estado de gracia, para regalar, un año más, una de esas películas con las que te sientes identificado y cautivado. De acuerdo, no es "Annie Hall", ni "Hannah y sus hermanas", pero es el Allen que tenemos. Un lujo.




9 - Déjame entrar



La pérdida de inocencia más hermosa, aterradora e inquietante que he visto en una sala de cine en años. El remake funciona a todos sus niveles y llena de corazón el genio de su original. Matt Reeves comprende a sus protagonistas (espectaculares Kodi Smit-McPhee y Chloe Moretz) y la banda sonora de Michael Giachinno pone la guinda a una película hipnótica. No es que así se deban hacer los remakes, es que es así se deben hacer las, buenas, películas.



10 - I,m not there



Dylan como personaje central. Dylan interpretado por una mujer, un niño negro, un forastero, un chulo. Dylan con la cara de Richard Gere, Heath Ledger o una, espectacular, Catte Blanchett.Todd Hayness dirige un biopic que no es tal, una historia sobre las mil y una vidas de uno de los artistas más influyentes del pasado siglo. Dylan como Dylan. Estrenada en España con años de retraso, nos encontramos ante una película tan compleja como imprescindible. Como Dylan.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Skyline - El que advierte, no es traidor




Miro la hoja en blanco. La hoja en blanco me mira a mí. ¿Cómo empiezo esta crítica? ¿Qué puedo decir de “Skyline”? Después de mucho tiempo, recurro a la idea más evidente, pero, bajo mi punto de vista, acertada: no vayáis a verla. No gastéis ni dinero ni tiempo en semejante engendro. A uno, que ama el cine de manera desproporcionada, y que lo entiende como constante fuente de emociones y magia, como una huida a otros mundos, mejores o peores que este, pero diferentes, al fin y al cabo,o, incluso, como un mero entretenimiento de, por desgracia, cada vez menos masas, le duele personalmente presenciar un espectáculo tan deficiente como el que nos ofrecen los hermanos Colin y Greg Straus. Y el estropicio no debería sorprender tanto, ya que nos encontramos ante unos señores que cuentan en su filmografía con un solo título: “Alien Vs. Predator 2”. Con ese curriculum, lo último que se podía esperar era una buena película. Pero es que, una cosa es el cine y otra, muy diferente, es “Skyline”.

Supongo que, una de las labores de la crítica, es intentar ser, en cierto modo, constructiva, encontrar algunos puntos favorables para que la balanza no quede demasiado a favor del lado que se supone pésimo. “Skyline” tiene algo bueno, unos, aproximadamente, quince minutos de entretenimiento, dentro del sopor general, que nos dejan un pequeño resquicio de lo que podría haber sido esto, osease, una película. Y es que, todo en esta invasión llevada a cabo por unos extraterrestres que utilizan aspiradoras gigantes para sembrar el caos, es una mezcla infumable que, por no tener, no tiene ni respeto hacia sus referentes más cercanos, llegando a plagiar escenas de, entre otras, “Independence Day” o, de manera más evidente si cabe, “La guerra de los mundos”. En cuanto a los personajes, poco que decir, marionetas que basan sus acciones en gritar, correr, saltar y decir algunos de los diálogos más ridículos que se han escuchado en una sala en años.


Sin embargo, si hay que felicitar a alguien es, sin duda, a los responsables de un trailer que se encarga de resumir, en dos minutos, todo lo que podemos encontrar en la película, es decir, unos notables efectos especiales, que incluso terminan pareciendo acartonados y risibles. Por si nos faltaba algo después de hora y media de sufrimiento, los creadores de esta tomadura de pelo se sacan de la manga un epílogo que no hace más que subrayar lo que se intuía al comienzo de “Skyline” y se certifica en su desarrollo. Que parece una película interpretada, escrita y dirigida, por niños de 3 años. Eso si, digo esto con todo mi respeto. Hacia los niños de tres años, claro. Quien advierte, no es traidor.


sábado, 20 de noviembre de 2010

Harry Potter y las reliquias de la muerte. Parte 1 - La madurez del mago





Todavía recuerdo aquella tarde de noviembre de 2001. El, por desgracia, desaparecido cine Alfonso XIII de Cartagena estaba repleto de niños ansiosos que daban forma a una cola antológica. Por entonces no existía la opción de reservar entradas por lo que la batalla para conseguir una buena butaca donde ver la adaptación cinematográfica del primer libro de una saga que estaba agitando el mundo era cuestión casi, de vida o muerte. Al final se consiguió y en una sala abarrotada se empezaban a escuchar los gritos, silbidos y risas nerviosas ante uno de esos días marcados en el calendario. Las luces se apagaron, y los primeros aplausos no se hicieron esperar. La fantástica banda sonora de John Williams daba paso a la imagen que todos estábamos esperando: “Harry Potter y la piedra filosofal” se desplegaba ante nosotros como un torbellino de magia, fantasía, acción y emoción sin descanso alguno. Pasados los 152 minutos, como un suspiro, volvieron los aplausos, el entusiasmo. Se habían cumplido las expectativas y Potter había conseguido trasladar parte de su genial origen literario a la gran pantalla. Pues bien, nueve años y seis entregas después, vuelve a una sala de cine el, ya no tan joven, mago. Vuelve Harry Potter.

El marketing y la publicidad que rodea cada estreno cinematográfico de las aventuras de Ron, Hermione y Harry nos la conocemos. Que si la más adulta, que si la más tenebrosa, que si la más oscura…pues bien, esta vez, tienen razón. El director David Yates vuelve a ponerse tras la cámara, tras convertir “La orden del Fénix” en una película casi redonda y desaprovechar la apabullante carga dramática de “El príncipe mestizo” hasta hacer de ella una película, casi, de transición. Y lo cierto es que es más que probable que nos encontremos ante su mejor dirección. Llena de ideas memorables, como la plasmación de un cuento en una especie de película animada dentro de la historia, Yates demuestra un buen numero de recursos que dotan a las aventuras de Potter de una madurez envidiable para el resto de la saga. Pero, por desgracia, con la evolución llegan también las perdidas, y en este caso se sacrifica la magia a cambio de los conflictos personales de los personajes. Olvidaros de Hogwart, Quidditch, pociones y conjuros, “Harry Potter y las reliquias de la muerte. Parte 1”, se presenta como una película de misterio, aderezada por unas notables escenas de acción, algo de road movie, y evidentes ecos de las inolvidables aventuras de Frodo, Aragorn y compañía.

Incluso con los inevitables baches de ritmo que puede tener una película de dos horas y media de duración, esta primera parte del capítulo final de Harry Potter se presenta como una más que digna antesala de la que, presumiblemente, será la entrega más espectacular de toda la saga, una parte 2 que se espera, desde ya, con las ansias de quien sabe que nos encontramos ante uno de los desenlaces épicos más magistrales que se recuerdan. Los que hemos crecido con Potter, Voldemort, la familia Wesley o Severus Snape, volveremos en julio a sentarnos en una sala, escuchar las risas nerviosas y esperar que se apaguen las luces para dar por concluida, no solamente una notable franquicia cinematográfica, sino, una parte de nosotros que, al igual que ocurrió cuando llegamos a la última página de su inolvidable referente literario, se sentirá un poco más mayor. Perdida la inocencia, nos queda la madurez. Y entonces tocará volver a recordar que cualquier tiempo pasado quizás no fue mejor, pero si un poquito más mágico.


domingo, 14 de noviembre de 2010

Scott Pilgrim contra el mundo - Continue




No tengo que hacer muchos esfuerzos para recordar cuando de pequeño le pedía a mi madre veinte duros para ir a jugar con mis amigos a los recreativos del parque infantil que había al lado de mi urbanización de verano. Pasábamos las horas jugando al “Street Fighter”, “Super pang”, “Spider-man” o un juego de vaqueros que me encantaba pero que, maldita memoria, no recuerdo su nombre. Eran buenos tiempos, inocentes, ingenuos y podíamos llegar a ser los chavales más felices del mundo solamente por ganar un combate al “Mortal Kombat” con un combo imposible. Una generación que ha ido creciendo, algunos más, otros menos, hasta llegar al día de hoy, donde esas máquinas gigantescas han dado paso a videoconsolas cada vez más diminutas, donde se juega a juegos donde los protagonistas parecen seres humanos tan reales como tú y como yo. Pero aún quedan aquellos enamorados que recuerdan con nostalgia aquel primer game over, you win o ayuken. Para todos ellos llega un homenaje en forma de película: Scott Pilgrim contra el mundo.


El director Edgar Wright, llegado directamente de la escuela de comedia inglesa, retrata la típica historia de chico conoce chica como no se había hecho antes. Tras unos epilépticos títulos de crédito, Wright comienza un festín visual pasado de rosca, donde los ochenta, la psicodelia, lo Indie, el punk rock y, sobre todo, el videojuego se dan la mano en una montaña rusa que no da descanso alguno a un espectador que intenta, como puede, captar todos los mensajes, visuales, que se le están mandando. Y es innegable la fuerza de sus imágenes, lo brillante de alguna de sus ideas, como el homenaje a las sit coms americanas, pero eso no puede dejar de ocultar las deficiencias de un guión que contiene demasiados referentes, demasiadas locuras, llegando a sobrecargar, especialmente en una primera hora que tarda demasiado en arrancar, cuando lo que intenta es arrasar. Sin embargo, en la segunda parte de la película, “Scott Pilgrim contra el mundo” decide aparcar, en cierto modo, su innovación, basada en lo retro, para terminar mandando un mensaje que, no por ejemplar, deja de ser tópico.


Son muchas las voces que ya la han señalado como nueva película de culto, como la historia que marcará a una generación de adolescentes que, en un futuro no muy lejano, recordarán con cariño la primera vez que vieron “Scott Pilgrim contra el mundo”. Y uno no puede más que sonreír al escuchar este tipo de alabanzas. Sinceramente, nos encontramos ante un entretenimiento híper vitaminado, unos fuegos artificiales sin control que sepultan una historia contada mil veces antes. Y no, no es la película que marcará a una generación, es la película que se le debía a una generación. Amémosla u odiémosla. Después de todo, siempre ha dependido de nosotros pulsar el “Continue”.

lunes, 8 de noviembre de 2010

"The Town. Ciudad de ladrones" - La honestidad de Affleck



Una de las mejores cosas que te pueden pasar cuando vas al cine es que una película de la que esperabas más bien poco, se muestre ante ti como un producto de calidad incontestable. Que un actor o un director tiren por tierra todos los prejuicios, que te callen la boca con su trabajo. Son muchos los intérpretes que despertaban las manías y odios de gran parte de la crítica, hasta que se pusieron tras una cámara, para contar una historia y no ser meramente el vehículo de la misma. Ben Affleck se acaba de sumar a la lista al confirmar lo que ya se intuía en su tan notable como sobrevalorado debut, “Adiós, pequeña, adiós”, una película con la que “The Town. Ciudad de ladrones” comparte calles, las de Boston, sentimientos y, lo más importante, seguridad en si misma.

El protagonista de, entre otras, “Pearl Harbour”, dirige de manera ejemplar esta historia de relaciones entre atracadores de poca monta de un pobre barrio de un Boston sacado directamente del “Mystic River” de Eastwood, que se convierte, junto a Michael Mann, en el referente más evidente del Affleck director. Con capacidad para sacar clasicismo y emoción en donde otros realizadores caerían en lo rutinario y típico, y con una demostración de sabiduría cinematográfica en las apabullantes escenas de acción, el intérprete norteamericano se destapa definitivamente como un director a tener en cuenta y un narrador excepcional. Y es que, “The Town”, sin descubrir nada, se destapa como un sobresaliente ejercicio de género, un entretenimiento perfectamente estructurado con una historia que no decae y que, además, se permite el lujo de ofrecer instantes apasionantes.

Otra cosa es el apartado interpretativo. Ahí aparece de nuevo ese Ben Affleck que confunde la contención con la inexpresividad, aunque, todo hay que decirlo, está bastante mejor que en otras, lamentables, ocasiones. Por su parte, Rebeca Hall cautiva a la cámara sin apenas esfuerzo y Jeremy Renner ofrece la mejor interpretación de la película, mucho superior a la que le dio la nominación al Oscar por “En tierra hostil”. En definitiva, con sus mínimos fallos y múltiples aciertos, nos encontramos ante una película que ofrece esa oportunidad de sorprendernos con algo que nos han contado muchas veces, pero de un modo tan clásico, directo y conciso que uno no puede apartar la mirada de la pantalla. En estos tiempos que corren, donde obras maestras y películas infames comparten horarios y cartelera es difícil encontrar cine honesto. Ahora ha llegado una nueva oportunidad. Se llama “The Town”. La escribe y dirige Ben Affleck. Y es brillante.

Nota: 9