Soy Alberto Frutos, periodista. Actualmente soy crítico de cine y música para la página web de La Opinión de Murcia. Además, colaboro en Onda Regional y en Diario 24 de Tucumán (Argentina). A lo largo de esta carretera que se abre,iré comentado y analizando algunos estrenos cinematográficos. Además,la música también formará parte de este blog, ya que, se profundizará en discos, clásicos o actuales, que marcan el panorama musical.
Mi correo es albertob23@gmail.com
"Te aseguro que lo que a la gente menos le importa es mi guión". Con esta frase, Guido Contini, aclamado directos en asfixiante crisis creativa, intenta convencerse a si mismo, y a su gran estrella, de que el no tener una historia que contar no es lo importante, sino la forma en que se cuenta. Y a la postre esta afirmación se convierte en la verdadera razón de existencia de una película como "Nine".
Lastrada por sus desatadas expectativas y por sus respectivos antecedentes en cine (Fellini) y teatro (su aclamada versión made in Broadway), nos encontramos ante una película que ni es tanto ni es tan poco, sino las dos cosas. Es, a la vez, deslumbrante y fallida, compleja y simple, contenida y loca, apasionante y vacía. Así que la cuestión consiste en decidir de que lado cae la balanza, y eso depende de con que ojos la miras.
El principal problema y virtud del film es su casting. Tener a Daniel Day - Lewis, Judi Dench, Marion Cotillard, Nicole Kidman, Penélope Cruz, Kate Hudson y Sophia Loren, exige, como mínimo, algo notable. Lo que ocurre es que si tienes un notable asegurado lo que debes proponerte es llegar al sobresaliente, y ahí es donde falla "Nine", en el fondo.
Y es que de la forma poco se puede decir más allá de lo absolutamente hipnótico que resulta ser testigo de un espectáculo grandioso, y en ocasiones, grandilocuente, que alcanza el clímax absoluto en algunos de sus números musicales,como "Cinema Italiano", cantado por Hudson, o "Make Movies" de una impresionante Marion Cotillard. Aún así, merece especialmente atención el fascinante número protagonizado por Fergie, cantante de Black Eyed Peas,"Be Italian", que se convierte en el momento más memorable de toda la película.
¿Dónde está lo malo entonces? Pues en una historia vacía, tratada con una ligereza excesiva, y con la que cuesta mucho conectar una vez vemos que toda la película repite la misma fórmula: Day Lewis sufriendo por no tener ideas y buscando la inspiración en sus musas. Bien es cierto que poco más se puede sacar, pero aún así es tanta la diferencia entre las escenas cantadas y las habladas que la sensación que se crea es de que se trata de una propuesta que podría haber sido magistral y se queda en aceptable.
En cualquier caso, cuando las canciones terminan, se apagan las luces, se derriban los decorados y cae el telón con un "Acción" que no es más que el comienzo del eterno ciclo creativo de los cineastas, uno tiene la sensación de haber asistido a un espectáculo fascinante, extraño,carismático y con una capacidad de deslumbrar, cuando quiere, incontestable. Pero también a una obra que podría haber dado mucho más de sí. Todo depende de lo inspirado que esté uno. Y es que, en el fondo, todo depende de la inspiración, y sino que se lo pregunten a Guido Contini.
Soy fan de Guy Ritchie, no soporto a Robert Downey Jr. y admiro enormemente a Jude Law. Con estas tres ideas fijas en mi cabeza adquirí mi entrada para ver, en una reconfortante sala casi completa, este nuevo y cacareado Sherlock Holmes. Confesándome ignorante en lo que respecta la obra de de Sir Arthur Conan Doyle, no podía más que tener la certeza de que, al menos en lo que respecta a los referentes, no podía sentirme decepcionado.
Y empezó el show, arrollador, apabullante en su prólogo, Ritchie maneja la cámara como sabe y me fascina como siempre, Jude Law demuestra que no ha perdido ni un ápice de su carisma en pantalla, y Downey Jr. sigue despertando mi parte más irritante con unos gestos pasadísimos de rosca y una eterna cara de recién despierto tras una buena noche de borrachera. Así que, de momento, todo sigue en su sitio.
Hasta que algo ocurre, y como si de un caso de Holmes se tratara, todo termina dándose la vuelta y ocupando el sitio que uno menos espera. Y es que con "Sherlock Holmes" ocurre algo parecido al caso que estructura su trama, se pierde muchas veces en si misma, camina por rinconces demasiado intrincados, y utiliza recursos, la magia negra, con los que no todos conseguimos empatizar. Y por momentos te dan ganas de tirar la toalla, de salir de la película y esperar que llegue la siguiente escena de acción, que, por cierto, son autohomenajes de todas las obras anteriores de Ritchie. Pero al caso aún le falta otro giro.
Y es entonces cuando, como por arte de magia (blanca), las piezas encajan, el ritmo vuelve a acelerarse, el espectáculo a desbordarse de la pantalla y la trama ha adquirir un sentido, o todo lo contrario, pero, ¿qué más da?, esto es entretenimiento. Y además podemos deslumbrarnos con escenas que revelan el excelente director que se encuentra tras la cámara, como el explosivo momento del muelle o todo el desenlace, sin excepción. Una dirección Made in Richie, aunque quizás demasiado moderada para lo que nos tiene acostumbrados el británico.
Downey Jr.
¿Qué decir de Robert Downey Jr.? Pues que siempre, exceptuando su grandioso papel en "Tropic Thunder", ha sido uno de esos actores que me tiraban para atrás cuando de ver una película se trataba. Pero va pasando la película, y uno debe terminar aceptando la evidencia, así que ahi va: Robert Downey Jr. es lo mejor de "Sherlock Holmes". Más allá de su excelente química con un, siempre elegante Jude Law, que, por cierto, es uno de los mejores y más desaprovechados actores del actual panorama cinematográfico,Downey Jr. se adueña de la función poco a poco, robando escena tras escena, componiendo un Holmes extravagante, pelín pedante, astuto, lleno de contradicciones y, muy carismático. Ojo, por que es posible que esta noche se lleve un Globo de Oro por esta actuación, repito, gloriosa.
En definitiva, una notable película de acción y entretenimiento, y un blockbuster de irregular ritmo, pero a prueba de taquillas, diseñado para ser franquicia. Y es que, a veces, lo elemental está donde uno menos lo espera. Como en Robert Downey Jr.
Cuando crearon "Ratatouille" pensé que el techo estaba tocado...hasta que llegó "Wall E" y, servidor, se quedó sin palabras. Insuperable...hasta "Up". La emoción hecha cine, resumidos en un flashback de apenas 5 minutos que justifican una entrada para seguir soñando. Los magos de Pixar alcanzan el estatus de inmortales...¿o es que acaso hay algo más clásico que la emoción humana?. Insuperable.
2 - EL CURIOSO CASO DE BENJAMIN BUTTON
El tiempo como excusa para firmar la historia de amor más surrealista y genial que se ha visto en el cine en lo que llevamos de década. David Fincher se vuelve a asociar con un espectacular Brad Pitt para ofrecer una clase magistral de poesía y capacidad para contar con ternura y delicadeza la eterna relación entre el paso del tiempo y las relaciones humanas. Obra maestra.
3 - EL SECRETO DE SUS OJOS
Que el director Juan José Campanella y el actor Ricardo Darín son una pareja que asegura, como poco, una buena película, parece evidente. Que son capaces de crear dos películas inolvidables como "El mismo amor, la misma lluvia" o, la imprescindible, "El hijo de la novia", queda fuera de toda duda. Ahora bien, que a estas alturas ofrecieran un clásico como el que nos ocupa pareció pillar por sorpresa a todo el mundo. Llena de momentos de cine puro y duro (asombroso plano secuencia en el campo de fútbol) y de emotividad sincera, "El secreto de sus ojos" se convierte, automáticamente, en una película de esas que consiguen aguantar el paso del tiempo sin aparente dificultad. Y es que, ¿acaso alguien ha conseguido olvidar las sensaciones que vivió con, por ejemplo, el desenlace de la cinta? Imprescindible.
4 - GRAN TORINO
El eterno invitado a este tipo de listas, el mejor director vivo de la década, la balanza de obras maestras juega a su favor, Eastwood regresa para contarnos una historia de buenos sentimientos contada mil veces antes y, sin embargo, convenciéndonos de que nunca nos había emocionado tanto. Es la despedida como actor de un genio en estado puro, en permanente estado de gracia. He escuchado muchas veces eso de, "Eastwood, no te nos mueras nunca"...como si fuera posible que un inmortal lo hiciera. Como siempre, su penúltimo clásico, hasta su próximo estreno.
5 - MALDITOS BASTARDOS
Y va Quentin Tarantino y se (re)inventa la historia. Y encima se toma la licencia de colarnos humor, locura y despilfarro en la Segunda Guerra Mundial. Pero no solo eso, sino que, además, Brad Pitt se desmelena como el líder de una banda de mata - nazis. Pero es que, para más inri, el guionista y director americano convierte todo esto en una película de ritmo imparable, de escenas para disfrutar y nos regala la oportunidad de disfrutar de una de las interpretaciones del año, Christoph Waltz. ¿Se puede pedir algo más? Reverencia, pues.
6 - AVATAR
El principio de todo. Seguramente, el tiempo tomará la última decisión sobre que lugar ocupa el último invento de James Cameron en la historia del cine, más allá de las taquillas. La historia, he oído por ahí que la tiene, quien esto escribe no la vió o, en cualquier caso, se la sabía de memoría, no importa, lo que deslumbra y supera las expectativas es la forma, el envoltorio. ¿Va a cambiar la historia del cine? Pues mire usted, no lo se. ¿Qué si he visto algo así en mi vida? La respuesta es no. Si la tecnología es arte, como dice un amigo mio, esto debería estar firmado por Picasso. El cine, entendido como viaje para el espectador.
7 - DONDE VIVEN LOS MONSTRUOS
O se ama o se odia. No existe termino medio ante películas como esta. Si has leido el cuento en el que se basa, olvídalo. El lado tenebroso, solitario, desconsolado y traumático de la infancia, caracterizado de unos seres llenos de problemas tan suyos como nuestros. Emociona, hace pensar, conmueve y desconcierta a partes iguales. Pero, tras un desenlace asombroso, encontramos la respuesta a su título, ¿dónde viven los monstruos?, dentro de cada uno de nosotros. Extraña, diferente y, por lo tanto, necesaria. (P.D: el mejor trailer del año).
8 - CELDA 211
Es un auténtico placer incluir una película española dentro de esta lista. Pero es que esta "Celda 211" tiene tantas cosas, y tan buenas, que lo justifican. Más allá de la excelente ambientación, la genial banda sonora o la frenética dirección de Daniel Monzón, está una historia brillantemente contada y llena de momentos de auténtica maestría dentro del género. ¿Luis Tosar? La interpretación del año. Lo mejor de la cosecha española de este año.
9 - SI LA COSA FUNCIONA
Tras la, injustamente, vapuleada "Vicky Cristina Barcelona", Woody Allen decide coger las maletas y volver a su Nueva York de siempre...como si importara el lugar ("Match Point", su última gran obra maestra, estaba ambientada en Londres, pero bien podría haber sido Marruecos, Italia o China). Lo que si se debe celebrar, y de que manera, es la vuelta del genio a sus eternos dilemas, existenciales, paranoicos...divertidísimos. Sin ninguna duda, la mejor comedia de Allen desde "Desmontando a Harry". Nos vemos este otoño, genio.
10 - ROCKANDROLLA
Tras muchas dudas sobre que película podría finalizar esta lista, y tras destacar una de las películas más sobrevaloradas de todos los tiempos como es la tramposa "Slumdog Millonaire" (que no vuelva a pasar), las excelentes "Déjame entrar" y "Frost/Nixon", y la sobresaliente "Ágora", he decidido inclinar la balanza a favor de una de mis debilidades personales, el director Guy Ritchie. "Snatch, cerdos y diamantes" es una de esas películas de culto que cualquier amante de cine debería revisar anualmente, y "Lock and Stock", uno de los mejores debuts del cine europeo en todo el siglo pasado. Mezclar a Tarantino y Scorsese con música de Oasis, Ocean Colour Scene y demás de fondo no parece gran cosa. Pero hacerlo con la gracia, el desparpajo, el ritmo y los personajes con las que lo hace Ritchie no están al alcance de muchos. Alejado del papel cuché, adiós Madonna, el director inglés vuelve a hacer lo que mejor sabe: entretener. Y, por cierto, "Rockandrolla" es la película más divertida del 2009.
El mejor disco del año llega de la mano de uno de los artistas más inconfundibles, genuinos, geniales y clásicos de la escena musical mundial. Juntando la música de los 50, con guitarras propias de los sesenta y un tono de voz válido para cualquier época que se mencione, M.Ward vuelve a superarse y nos descubre, una vez más, que lo excepcional siempre aparece tras la sencillez. Insuperable...hasta su próximo disco.
2 - BRUCE SPRINGSTEEN - WORKING ON A DREAM Vapuleado por un sector de la crítica, amado por casi todo el resto del mundo, el último trabajo del Boss pasa por tener sus canciones más pop y una vitalidad y optimismo que no destaca precisamente dentro de su discografía. Quizás por eso es aún más importante rendir tributo y alabanzas a un trabajo de una calidad incontestable, capaz de transmitir un entusiasmo necesario. ¿Quién da más? Que viva el Jefe.
3 - MUSE - THE RESISTANCE
Tras, para quien esto escribe, su mejor trabajo hasta la fecha, "Supermassive Black Holes", Matt Bellamy y los suyos vuelven a lanzarse al vacío de sus cabezas, que, en esta ocasión, demuestra una vez más que de vacío poco, ya que está lleno de genialidad. ¿Ambiciosos? Por supuesto. ¿Grandilocuentes? Los que más. ¿Geniales? Sin duda. Y sino, que vengan otros y se marquen temazos del tamaño de "Undisclosed Desires", "Guiding Light" o "United State of Eurasia". Grandes no, enormes.
4 - WILCO - THE ALBUM
Cabeza visible de uno de los movimientos musicales más geniales de la década que despedimos, y autores de dos de los mejores discos de la historia del pop/rock, como son "A ghost is born" y, sobre todo, "Yankee Hotel Foxtrot", esta vez los americanos se dejan llevar por la sencillez y sus influencias más claras para regalarnos una colección de canciones que, tras su aparente simplicidad, esconden una gama de sentimientos y calidad musical incontestable. Necesarios.
5 - GIRLS - ALBUM
Este dúo de San Francisco son los responsables del mejor debut internacional del 2009. Pop guitarrero, entusiasta, fresco y energético, Girls ofrece un disco repleto de justificaciones para creer que estamos ante uno de los grupos más importantes de los próximos años. Genialidad es la palabra que se debe aplicar a temazos de la talla de "Laura", "Lust for life" o la apabullante "Hellhole Ratrace".
6 - ANTONY AND THE JOHNSONS - THE CRYING LIGHT
Siendo consciente de que es muy difícil, se acepta la palabra imposible, superar su histórico " I am a bird now", uno de los mejores discos de los últimos 40 años, Antony decide reiterar su propuesta y acierta de lleno con canciones hechas desde la más pura emoción. Pocas melodías este año pueden plantarle cara a "Her eyes are underneath the ground" o "Everglade". De la voz de Antony sobra hablar, impresionante. Obra maestra.
7 - MUMFORD AND SONS - SIGH NO MORE
Resultado de la mezcla entre Coldplay, folk y Arcade Fire, nos encontramos ante otro de los debuts del año. Lleno de épica y grandilocuencia y con canciones incontestables, se trata de un disco para disfrutar poco a poco, saboreando cada nota de banjo, cada piano, cada coro. Del futuro es imposible hablar, pero el presente debería rendirse ya a sus pies.
8 - ROBBIE WILLIAMS - VIDEO KILLED THE RADIO STAR
El genuino y genial Robbie Williams volvía por todo lo alto tras el fiasco, principalmente crítico, de su último trabajo, el fallido "Rudebox", con un disco maduro y sofisticado con el que pretendía volver a conquistar el mundo...bla bla bla. Robbie Williams no necesita a estas alturas conquistar nada, ya estuvo en la cima cuando quiso, y regresa con un trabajo adulto y lleno de buenas, grandes y excelentes canciones. Perfectamente producido y brillantemente interpretado, "Video Killed the radio star" es, nada más y nada menos, que un trabajo más dentro de la discografía de uno de los mejores showman del último siglo. Genial.
9 - MONSTERS OF FOLK - MONSTERS OF FOLK
Mike Mogis, productor de los imprescindibles Bright Eyes, Conor Orbest, genio capaz de facturar obras maestras anualmente, M.Ward, número uno de esta lista, y Jim James, voz y compositor de los grandiosos My Morning Jacket, se unían para grabar un disco. Las expectativas, evidentemente, desatadas. ¿Y el resultado? Notable, rozando el sobresaliente. Sobra poco y no falta casi nada. Orbest nos regala "Ahead of the curve", M.Ward "Sandman, the brakeman and me", y Jim James "Magic Mark", y juntos "Dear God" y "Say please", lo mejor del lote. En resumen, una maravilla.
10 - PAOLO NUTINI - SUNNY SIDE UP
Comparado en su primer disco con James Blunt, este jovencísimo artista decide cerrar bocas con un segundo trabajo que deja a la crítica con la mandíbula desencajada y al oyente con una sonrisa de oreja a oreja. Baja un poco el nivel en su segunda parte, pero es que las primeras 5 canciones de este "Sunny Side Up" son, sencillamente, insuperables, en especial ese "No other way" que lleva la emoción en cada nota. La sorpresa del año.
1 - PEREZA - AVIONES Por saber madurar y entregar un disco sin fisuras, que crece con cada escucha, lleno de matices. Por poder hacer lo que les da la gana, fusionando el espíritu juvenil del más puro rock and roll con el intimísmo de otros compatriotas como Quique González. Un trabajo maduro y sorprendente que se convierte, no solo en su mejor disco hasta la fecha, sino en el trabajo más importante, por éxito y relevancia, del 2009.
2 - SIDONIE - EL INCENDIO
Pop del de toda la vida sonando como nunca. Excepcionales canciones vestidas de soleado verano y con melodías dignas de los mejores Beatles o Beach Boys. Uno de esos discos con capacidad única para crear recuerdos. Brillante de principio a fin.
3 - QUIQUE GONZÁLEZ - DAIQUIRI BLUES
Elegante y delicado, sencillo y profundo, acústico y penetrante. El disco más cálido del 2009 lleva el sello de identidad de un artista incapaz de bajar del notable. A la altura de su obra, o lo que es lo mismo: genial.
4 - LOVE OF LESBIAN - 1999 La historia de una pareja a lo largo de los años es la excusa para que el conjunto catalán ofrezcan su repertorio de épica y grandilocuencia en un conjunto de canciones capaces de conquistar el corazón de cualquiera. Emocionante y rabioso, es, con toda probabilidad, el mejor trabajo de uno de los grandes grupos del panorama nacional.
5 - MANEL - ELS MILLORS PROFESSORS EUROPEUSS
El mejor debut del año. Redondo desde que comienza hasta que termina, nos encontramos ante un disco de culto en todo su esplendor. Magistral pop en unas canciones inolvidables.
6 - JOAQUÍN SABINA - VINAGRE Y ROSAS
Las mejores letras del maestro de Úbeda desde "19 días y 500 noches". Maduro y poético, Sabina gana la partida cuando se pone rockero ("Tiramisú de Limón" y "Embustera") y roba el corazón cuando se pone romántico ("Cristales de Bohemia" y "Agua pasada"). Como siempre, para levantarse el bombín.
7 - THE SUNDAY DRIVERS - THE END OF MAIDEN TRIP
Los manchegos cierran una etapa llena de aciertos ("Little heart attacks") y pocos fallos ("Tiny Telephone") con un disco para disfrutar y ser consciente de la madurez alcanzada por un grupo a tener siempre en cuenta. La mitad del disco, mínimo, es un clásico.
El disco más melancólico del año. Lleno de melodías con capacidad para poner el pelo de punta, Fabian ofrece una clase magistral de como conectar emocional con el oyente a través de algo tan necesario en estos tiempos musicales que corren como es la sinceridad. Apabullante.
9 - DENEUVE - EL CODAZO DE TASSOTTI Repleto de buenas canciones, y con, al menos, tres obras maestras incontestables, estamos ante el disco más relajado e introspectivo de Deneuve. Recogiendo su propia influencia y devolviéndola en forma de perfecto pop. Recomendadísimo para estas tardes de invierno. Y "Para vosotras", es una de las canciones del año.
10 - LOVELY LUNA - CHANG Y ENG Los Simon y Garfunkel españoles vuelven a dar en la diana, más si cabe que en su debut, gracias a unas melodías folk/pop llenas de sentimientos universales y letras brillantes. Sin duda alguna, una de las apuestas seguras de este año.
Quizás es porque venía de sufrir cuatro películas horrendas ("American Playboy", "Que le pasa a los hombres", "Gamer" y "Hazme reír") pero me ha encantado "Malditos Bastardos". Y, desde el mismo momento en que finalizó la película, estoy segurísimo de que al mismo número de fans de la nueva película de Tarantino, se sumarán los mismos detractores.
Tarantino, en cierta medida, se ha arriesgado. Con el ritmo, el tono, la historia de este grupo de personajes peor dibujados de lo que uno esperaría de la mano del director de "Pulp Fiction", pero que tienen el suficiente carisma como para conquistar a una audiencia a la que se le exige el máximo de atención a unos diálogos marca de la casa que funcionan como películas dentro de la película. Escenas largas, pero con una tensión interna más que destacable.
Y es justo ahí donde reside el mayor logro de la película, en lo hipnótico de la propuesta, lo surrealista de una cinta que no tiene miedo de reinventar la historia pero que, lo más importante, lo hace desde el amor máximo al séptimo arte. Y es que el cine es el auténtico protagonista de "Malditos Bastardos", por eso no extraño que uno de los heroes sea un crítico de cine y que la batalla final se libre en una sala de cine. Tarantino ama este oficio de una manera tan pasional que no duda en mezclar el thriller con la comedia, el drama con el spaghetti western, y, como en la mayoría de las ocasiones, no falla.
Dividida en capítulos, "Malditos Bastardos" nos regala momentos de auténtica maestría como el primer acto en una casita francesa, de una tensión y sabiduría en el guión realmente asombrosa, que para redondear, esta finalizada de la mejor manera posible. Y no menos fuerza tiene la presentación de los "bastardos" en el segundo de los capítulos. Quizás el momento más Tarantino de todos cuantos hay en el film sea esa maravillosa escena del bosque del grupo mata - nazis y un alemán capturado. Y aunque a partir de ese instante la película descuide en ocasiones el ritmo, aún se pueden destacar escenas de una brillantez exultante como la de la taberna o el maravilloso momento de la cabina de proyección, eso sin olvidar el sentido del humor que Tarantino utiliza siempre, que aunque en esta ocasión aparece en menor medida, sigue funcionando a las mil maravillas. Sirva como ejemplo el memorable primer encuentro entre el cazajudíos y los bastardos en la entrada al cine.
En cuanto a las actuaciones, son muchos los personajes y todos, absolutamente todos, están perfectos en sus papeles, pero quienes sin duda sobresalen son el teniente Aldo Reine (Brad Pitt) y el coronel nazi Hans Landa (Cristoph Waltz). Pitt ofrece una actuación desenfadada y carismática con la que demuestra que también tiene capacidad para no llevar al ridículo y a la sobreactuación a un persona que lo tenía todo para que así fuera. Pero las alabanzas, todas, deben ir para Waltz y su "caza judíos"; siendo, de lejos, el mejor personaje de la película, su actuación es memorable, aterradora y deslumbrante, capaz de merendarse a cualquier compañero de reaparto solo con un gesto. Nunca nadie había tomado un vaso de leche con tanta tensión. Por su parte, la dirección de Tarantino, segura, directa y, en todo momento, apasionante vuelve a colocarlo en el lugar donde siempre debe estar, junto a los más grandes.
"Malditos Bastardos" no es la obra maestra soñada, pero tampoco es el mayor de los ridículos que sus detractores esperaban desde que se anunció que Tarantino haría su película sobre la Segunda Guerra Mundial. Es, ni más ni menos, que la visión surrealista, épica, desmesurada y apasionada de un hombre que ama su oficio, que vive y muere por el cine. Una película que se amará y se odiará a partes iguales. Un gozoso espectáculo lleno de logros y con algún descuido. Una película que, no lo dudéis, será recordada. Es, sencillamente, la mejor película bélica que Tarantino podía hacer. Sean bienvenidos estos bastardos.
Pues parece que al final va a ser cierto eso de que conseguir el éxito y la fama aún permite poder elegir correr, o no, riesgos. Y Pereza han decidido lanzarse a la piscina con su trabajo más arriesgado y sorprendente hasta la fecha.
Olvidaros de los trallazos pop tipo "Princesas", "Todo" o "Aproximaciones". Estos Pereza olvidan a los Rolling rockeros de sus primeros trabajos, a los Beatles de su anterior disco, "Aproximaciones" y se acercan, a su manera, al sonido americano, folk y country incluidisimo y, en especial a los trabajos de su colega Quique González, del que si se dijera que ha compuesto varias canciones de este "Aviones", nadie dudaría lo más mínimo. Así que Rubén y Leiva, o lo que es lo mismo, Pereza, agarran sus acústicas y sus gorros de paja y ofrecen 17 canciones que alcanzarán su verdadera calidad pasadas varias escuchas.
Comenzar con una canción como "Windsor" es toda una declaración de intenciones. Minimamente accesible, cuenta con una interpretación a la altura de leiva y un trabajo de guitarras excelente. Un nuevo sonido para Pereza al que, a partir de ahi, nos terminaremos acostumbrando. "Violento amor", escogido como single, cumple con su función, melodía claramente contagiosa, y trabajos vocales "made in Pereza" que dan forma a una canción que quizás no sea la que mejor define el espíritu del disco. Turno para una de las mejores canciones firmadas por estos tipos, "Lady Madrid" no pierde el espíritu acústico que rodea el trabajo, pero no es dificil imaginarla con otro sonido más pop. Aún así, uno de los estribillos más redondos de todo el trabajo y un auténtico single, este si, en potencia. Entonces entra en escena Rubén y hay una noticia buena y otra mala. La buena es que "4 y 26" es la mejor canción compuesta por el madrileño de largo, y la mala es que a partir de ahi, el resto de su repertorio está por debajo del listón puesto. Pero es que este tema es muy redondo, con una letra genial y una producción perfecta, lo dicho, lo mejor compuesto hasta ahora por Rubén. Y seguimos con la racha por que entra en escena la mejor canción de todo el disco, "Amelie". Tan preciosa y sensible, tan frágil y emocionante, con un estribillo tan perfecto...y encima con la voz del maestro Andrés Calamaro, "Amelie" no solamente es una de las canciones más brillantes jamás compuesta por Pereza, sino que suena diferente, inolvidable, hipnótica. Country rock al máximo en "Pirata", otra de las grandes canciones de Rubén. Con un estribillo radiante y una interpretación vocal más que aceptable (no es el punto más fuerte del madrileño, todo hay que decirlo), una canción más que notable, con un acompañamiento vocal femenino que engrandece el tema. A continuación vuelve Leiva, con "Leones", otra de las mejores canciones del disco. Con una sensibilidad que aumenta gracias a una sección de viento perfecta, se trata de una canción brillante y sin apenas fisuras en una melodía realmente conseguida. "Backstage" es otra de las canciones firmadas por Rubén, en el disco que más participa con diferencia. Buena melodía y mejor estribillo, con un acompañamiento de armónica genial. Lástima de una letra bastante pobre. Pero hasta eso parece controlado por los madrileños, y es que "Champagne" tiene una de las mejores letras de todo el trabajo, además de una melodía redonda y sensible que alcanza su cima en el estribillo que crece y crece con cada escucha.
Pero si hablamos de singles, no hay duda, "Que parezca un accidente" es la elegida. La canción más sencilla y pop de todo el disco es, también, una de las mejores. Estribillo directo para ser gritado en todos los conciertos. Y continúan con el buen ritmo porque "La chica del Tirso" es otra de esas baladas que valen su peso en oro, especialmente gracias a un estribillo irresistible y una letra genial. "Esta lloviendo" es, con toda seguridad, la canción más sentida de cuantas ofrece Rubén, pero eso no garantiza el éxito. Es cierto que a nivel de interpretación vocal, esos agudos en el estribillo, eran impensables hace un tiempo, pero en general se trata de una canción demasiado fácil, con una melodía resultona y una buena producción, pero eso, a veces, no es todo. Pero a la siguiente va la vencida, y Rubén se resarce con "Voy a comerte", la canción más reconocible del guitarrista, esa que se canta con tono madrileño chulesco, casi amanezador hacia la chica de turno. Con unos teclados irresistibles y una gran interpretación vocal, ahora si, estamos ante un gran tema. Pero aquí que llega Leiva con una de esas canciones que justifican la aparición de un disco. "El día que no pueda más", podría firmarla sin ningún problema el mejor Quique González, pero Leiva la convierte en una canción que suena a Pereza por los cuatro costados, al menos a estos "nuevos" Pereza. Radiante, sensible y con unas cuerdas íntimas y usaves, estamos ante un tema que supone un paso más en la carrera de compositor de Leiva. Y al fin llegan los Rolling, pero no los de "Start me up", "Honky Tonk Woman" o "Satisfaction", no. Es el turno de los Stones más campestres, blueseros de todos, con una canción, "Escupe", que no le importaría cantar al mismísimo Keith Richards, pero que, en cambio, es Rubén, en la que es, con diferencia, su mejor interpretación vocal de todo el disco. Una canción sucia, rabiosa, grande, clásica. Si hay alguna canción que podría sobrar en el disco, esa es el "Señor kiosquero", no porque sea una mala canción, ni porque sea una versión de un grupo argentino. La canción es rockera, contundente, y sirve para disfrutar de los Pereza más argentinos hasta la fecha, sino porque en un disco tan centrado en mostrar una nueva imágen de Pereza quizás no sea lo más acertado. Pero de todos modos, lo dicho, rock del bueno made in Argentina. Y para finalizar, "Llevame al baile", un baladón en toda regla que cumple con el camino marcado a lo largo del disco: acústicas, teclados, coros, voces sentidas, letras de amor. También es, sin duda, la canción más Quique González de todo el trabajo, aún así, un tema más que correcto para cerrar este disco.
Pereza tenían un gran reto por delante, superar su mejor trabajo, "Aproximaciones", un disco sin fisuras, redondo, y sin apenas bajones. No lo han conseguido, de acuerdo, pero es que tampoco parecen haberlo intentado. Simplemente han hecho el disco que a ellos les ha apetecido. Acústico, íntimo, sensible, más de cantautores que de banda rock. Y, en estos tiempos que corren, hacer lo que a uno le da la gana en el negocio musical solo está a la altura de muy pocos. Y hacerlo bien, aún a menos. En fin, que en vez de sudar por las plazas de toros, nos vemos en los teatros, Pereza.