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miércoles, 26 de diciembre de 2007

Mejores discos internacionales del 2007

Para los enamorados de la música, el 2007, año que llega a su fin,nos ha dado grandes momentos, tremendas canciones que nos acompañarán siempre, nos ha regalado trabajos discográficos magistrales, regresos de genios, confirmaciones de estrellas,etc. En definitiva, horas y horas de sentimientos convertidos en canciones. Estos son, bajo mi punto de vista, los diez mejores discos del 2007.






1º - "Release the stars" - Rufus Wainwright: tras "Want one" y "Want two",dos de las obras maestras más grandes que ha conocido el siglo XXI, Rufus se enfrentaba a un nuevo proyecto con el riesgo de resultar repetitivo, de no encontrar nuevas maneras de contar sus historias, pero el resultado es un disco redondo, emocionante y absolutamente magistral en cuanto a ejecución vocal e instrumental se trata (la voz de Wainwright es lo mejor que tiene la música desde hace mucho tiempo). Canciones como la excelente "Going to a town", la enorme "Do i dissapoint you", "Between my legs", "Nobodys off the hook", la increible "Slideshow" o, la mejor canción del 2007, "Release the stars", son ejemplo del porque Rufus Wainwright se ha coronado como el artista más completo de cuantos podemos encontrar actualmente.



"Going to a town"





2º - "Cassadaga" - Bright Eyes: la auténtica sorpresa de este año. Bright Eyes, o lo que es lo mismo, Conor Oberst, nos regala unos de los discos más hermosos de los últimos tiempos. Con unas letras que podrían estar firmadas por el mismisimo Dylan, y unas melodías dignas del mejor McCartney, "Cassadaga" se confirma como un futuro clásico, sino lo es ya, dentro de la música contemporánea. Pocas, muy pocas, canciones están a la altura de la grandeza de "Four winds" o "Classic cars", de la melancolía de "Make a plan to love me" o "Lime tree" o de la genialidad absoluta de "If the brakemans turns my way" o "No one would riot less". Acercaos a "Cassadaga", merece la pena.




"No one would riot less"





3º - "Magic" - Bruce Springsteen: y el Jefe volvió. Y con él, lo mejor de la E Street Band, la épica, las letras desgarradas, la voz rota, y esta vez, el mejor pop. Y es que el disco que ha ofrecido Bruce Springsteen este año es un disco de POP, así con mayúsculas, inspirado, emocionado, sincero y, absolutamente, redondo. Tras el magistral "The Rising", el Boss volvía a reunir a la E Street para grabar un trabajo sólido y perfectamente estructurado que devolvía, de manera magistral, la música del Boss al pop. En canciones como "You,ll be coming down", "Livin' in the future", "I,ll work for your love" y, sobre todo, "Girls in the summer clothes", Springsteen juega a ser Phil Spector y le sale la jugada perfecta, combinando estos momentos con otros de puro y duro rock épico marca de la casa como en las enormes "Gipsy Biker", "Devil,s arcade" o, el mejor tema de todo el disco, "Long walk home". En definitiva, una nueva joya para la carrera del Jefe y un regalo para nuestros oidos.



"Long walk home"






4º - "9" - Damien Rice: su primer disco, "O", nos hizo llorar a más de uno. La inclusión de su obra maestra "The blower,s daughter" en la banda sonora de "Closer" le dió una repercusión que se merecía. "O" era un debut asombroso, uno de los mejores discos que un cantautor había firmado en años, un sencillo y asombroso ejercicio de melancolía folk/pop. Así que el listón estaba más que alto, pero he aquí que el bueno de Damien, nos regala en su segunda entrega más de lo mismo, que no es, ni mucho menos, poco. Y es que "9 crimes" nos hace llorar, "The animals were gone" nos pone la piel de gallina, "Accidental babies" nos hipnotiza y "Elephant" es su nueva "The blower,s daughter", o lo que es lo mismo, una de las canciones más bonitas de lo que llevamos de siglo. Si vuelve a repetir la jugada una tercera vez consecutiva quizás nos cansemos, pero "9",la secuela de "O" suena a pura y dura melancolía, a preciosa música.



"Elephant"






5º - "Memory Almost full" - Paul McCartney: vale, no está en su mejor momento mediático. De acuerdo, este disco no alcanza, ni de lejos, a su predecesor "Chaos and creation in the backyard", pero pocos discos lo hacen. Pero es McCartney, y la mayoría de artistas actuales tienen en él un espejo donde mirarse, una continua fuente de inspiración. Mientras tanto, el bueno de Paul hace, por fin, lo que le da la gana. "Dance tonight", "See your sunshine","Vintage clothes" o "Feet in the clouds" son ejemplos del más puro pop, escrito e interpretado por el Maestro del género, y "House of wax", "The end of the end" y "Only mama knows" son tres obras maestras. Está bien, esto no es "Band on the run", "Ram" o "Tug of war", pero ni falta que hace; es McCartney haciendo música en el siglo XXI. ¿En serio os parece poco?



"The end of the end"





6º - "Neon Bible" - Arcade Fire: debo admitir que a mi su alabado debut, "Funeral", no me pareció tanto, tenía buenas canciones, grandes canciones y horribles canciones. Por eso me encontre reticente ante este nuevo trabajo de uno de los grupos más laureados de lo que llevamos de siglo. Pero esta vez no tuve más que rendirme y admitir que "Neon Bible" es una auténtica obra maestra. Sin fisuras, con un sonido fascinante y una interpretación instrumental y vocal enorme, Arcade Fire regala 11 laberintos sonoros menos complejos de lo que parecen, pero igualmente sublimes. Y no solo eso, sino que los canadienses ofrecen además dos de las mejores canciones del año, "Black Wave/Bad Vibrations", con uno de los finales más emocionantes que se recuerdan, y "My body is a cage", uno de los temas más estremecedores que servidor ha escuchado en su vida. Si a todo esto añadimos que "Neon Bible" contiene un CLÁSICO instantáneo como es "No cars go", la mejor canción del grupo de largo, pues tenemos en el segundo trabajo de Arcade Fire al grupo de genios que se nos vendió en 2004. Ahora sí, que suenen las alabanzas.



"No cars go"





7º - "Ga, ga, ga, ga, ga" - Spoon: esto, señoras y señores, es un disco de POP. Del pop que todos conocemos, ese que mezcla a Beatles con Spector, a los Byrds con Kinks, a Elton John con la E.L.O, al pop hermosos, contagioso, enorme, clásico e inolvidable. Todo es ejemplar en este disco, otra de las grandes sorpresas del año, que confirma el excelente estado de salud del género. Spoon, o lo que es lo mismo, Britt Daniel, ofrecen una colección de canciones perfectas, llenas de logros melódicos e interpretados con una simplicidad tras la que se esconde un genio. Si alguien no es capaz de engancharse con temazos como "You got your cherry bomb", "Rythm and soul", "Don,t you evah", "Black like me" o, sobre todo, "The underdog", que levante la mano.



"The underdog"





8º - "Life in cartoon motion" - Mika: que su nivel de petardeo es exagerado,que su estética puede resultar muy hortera y que su originalidad es 0 es algo que se admite y se respeta. Pero que "Grace kelly" es una de las mejores canciones pop del año y que ya se ha convertido en un clásico, también. Que hemos cantado y silbado "Lollipop", está más claro que el agua. Que hemos bailado e intentado imitar, con nefastos resultados, el estribillo de "Relax", es más que cierto. Que nos hemos emocionado en secreto con "Happy ending/Over my shoulder" es algo que deberíamos admitir. Que "Love today" podría estar firmada por el mejor Mercury es algo que está ahí. Y es que esta mezcla de Elton John, Rufus y, sobre todo, Robbie Williams, ha creado un disco que tiene a Queen, E.L.O, Bee Gees y, mucho, mucho, Scissor Sisters, en el disco. Pero es que lo mejor de todo es que esta marea de influencias se entienden, se respetan y hasta encajan, y de que manera, en uno de los trabajos más pegajosos y contagiosos, en el mejor sentido de las palabras, del año.



"Happy ending"





9º - "Easy tiger" - Ryan Adams: uno de los artistas más trabajadores del panorama actual (suele sacar una media de tres trabajos anuales), y creador de algunos de los mejores discos que se recuerdan ("Gold", "Heartbraker" o "Love is hell"), ofrece este año, su "disco comercial". Acepta el riesgo de domesticarse, de no emborracharse (algo de lo que no estoy muy seguro) y de escribir las 13 canciones más "aptas para todo el público" de su carrera. El resultado: si no existiera "Gold" estariamos hablando de su mejor disco. Y es que joyas como esa "Goodnight Rose" con la que se abre el disco, la contagiosa "Hallowenhead" o la belleza que transmiten "Ripp off" o "Two", no admiten pero alguno. Y por si esto fuera poco, el bueno de Adams canta mejor que nunca. Una auténtica joya de folk/pop/rock.



"Two"





10º - "Love" - The Beatles: son los más grandes. Siento no mostrar más objetividad, pero es que con ellos me es imposible. Acostumbrados a recibir las típicas recopilaciones de las "mejores canciones del grupo", que por cierto, nunca están todas, eso sería imposible, se agradece, y de que manera, un disco como "Love", la visión de algunas canciones del cuarteto por parte de su productor George Martin, que se confirma de manera definitiva como el auténtico quinto beatle. Mezclar "Blackbird" con "Yesterday", "Strawberry fields forever" con "Piggies" o "Drive my car" con "The word" era aceptar un riesgo, hacerlo de la forma que se ha hecho y que suenen como suenan, es un auténtico éxito. La paradoja de todo esto es que entre todas las mezclas e innovaciones se destaca una desnuda versión de "While my guitar gently weeps", obra maestra de Harrison que justifica por si sola la compra del disco. Son 26 obras maestras, 26 melodías inolvidables, 26 logros musicales sin precedentes, y, por primera vez, suena como si fuera un nuevo disco de The Beatles, y eso, señoras y señores, es lo mejor que le puede pasar a la música.



"While my guitar gently weeps"




Taxman

domingo, 25 de noviembre de 2007

Rufus en Cartagena





Espero no resultar excesivamente pesado, pero es que cada vez que encuentro algún nuevo vídeo de el señor Rufus Wainwright en su concierto en Cartagena, acompañado de una crónica entusiasta por parte de algún compañero/a de vivencias, siento la necesidad de compartirlo, de intentar haceros partícipes de lo que se vivió en ese Teatro en el, ya inolvidable, 9 de noviembre.
En esta ocasión os dejo parte de las actuaciones de la espléndida "Going to a town" y de la maravillosa versión de "Somewhere over the rainbow"...viéndolas aún no consigo creerme que estuviera allí. Espero que os emocionen, al menos, la mitad que a mi.
Señoras y señores, de nuevo os dejo con el genio en Cartagena.




"Going to a town"









"Somewhere over the rainbow"

domingo, 18 de noviembre de 2007

Rufus Wainwright - Hallelujah

“Hallelujah”, canción compuesta por el maestro Leonard Cohen ya fue versionada por el malogrado Jeff Buckley en el histórico e imprescindible “Grace”, uno de los mejores discos de los noventa, una revisión estremecedora, melancólica y oscura que constituye una de las mejores canciones de la última década; pero fue el señor Rufus Wainwright quien sintió, interpretó y cantó esta canción de manera única e inolvidable, creando la versión definitiva. Triste, abrumadora, simple, grandiosa, inolvidable, y absolutamente bella, “Hallelujah” se podría considerar, sin miedo al exceso, una de las mejores versiones de la historia. Un consejo, escucharla, no la oigais, simplemente escucharla, dejaros llevar por la voz de Wainwright, hipnotizar por la melodía, emocionarse con sus palabras. Sentirla. Merece la pena.

Esta entrada, el sentimiento que me crea esta canción, las lágrimas que provoca en mis ojos, el escalofrío que recorre mi espalda al escucharla, es para ti. Por nuestro amanecer en París al ritmo de este piano, tan suyo como tuyo, tan tuyo como mío, por los sueños que no se cumplieron, por la sensación de sentirme lleno estando vacío, por las cosas que no pasaron, por los recuerdos que solo yo recordaré, por los holas que no acompañaron al adiós, por que esta canción es la banda sonora que quiero que tenga nuestra historia, con principio, sin final, con tortura, con soledad, con compañía, con poesías, con besos, con caricias, con un “volveré”, con un reencuentro imposible, con un reflejo, con una mirada, con unos ojos que no olvidaré, con una noche que acompañará cada uno de mis días, con una sonrisa que, durando tan poco, me acompañará siempre. No olvidaré nuestra mañana con Rufus sonando de fondo, no se cuanto duró, quizás toda una vida. Gracias por todo. Por si acaso, no cierro la puerta desde la cual te pregunté si volverías y tu, tan preciosa como siempre, me decías: claro…y sentí que no volvería a tener miedo a sentirme solo. Gracias por la compañía que me hará ese momento siempre…dejo la puerta entreabierta…te espero dentro…¿volverás?…Hallelujah…

domingo, 11 de noviembre de 2007



Rufus Wainwright en su concierto en Cartagena

Aquí os dejo la crónica escrita por Jam Albarracín para "La Verdad" del concierto de Rufus Wainwright, a mi entender una de las mejores críticas que he leido y capaz de explicar, lo máximo posible, la experiencia que vivimos todos los que el viernes 9 de noviembre acudimos al mejor concierto de nuestras vidas. Sin más comentarios os dejo con esta espléndida crónica.


27 FESTIVAL DE JAZZ DE CARTAGENA
11.11.07

DIOS EXISTE


La Verdad tuvo el inmenso placer de presentar, dentro de la 27 edición del Jazz Cartagena, a Rufus Wainwright. La velada que más expectación había despertado del festival -sin localidades desde hace una semana- desbordó hasta las previsiones más optimistas. Un espectáculo soberbio. Una de esas noches que, dentro de unos años, uno podrá recordar con orgullo: yo estuve allí. El del viernes fue, sencillamente y la duda ofende, el mejor concierto del año. Probablemente del lustro, quién sabe si de la década. Esta vez sí, vale agotar los superlativos. Dios existe. Ni Stones, ni Dylan, ni Springsteen: Rufus Wainwright.

La propuesta del canadiense de Nueva York tiene la majestuosidad de la ópera, la exuberancia del musical de Broadway, el poder melódico del pop, la suavidad del folk-rock, el aroma de libertad del singer-songwritter, la revelación del soul, la lujuria del cabaret. Todo ello esgrimido con un grado de calidad, originalidad y magnetismo insólitos: Rufus no seduce, directamente enamora. Desde el primer minuto de la primera canción -ahí es nada empezar con una melodía tan complicada como la de Release the stars, aunque en realidad todas lo son- y hasta el último de los bises, todo es absolutamente delicioso.

Su sentido del espectáculo es abrumador. La estética, la exactitud técnica, la gracia en la comunicación, la generosidad -más de dos horas de concierto-, el repertorio... Todo está cuidado con tanto mimo que justifica las caras de éxtasis del público a la salida. Lástima no haber llevado una cámara de fotos. El sonido, los músicos y la puesta en escena son magníficos, pero la línea de meta revela este podio: Wainwright, Wainwright y Wainwright: su voz, sus composiciones, su poder de fascinación.

El concierto fue ameno y muy variado. Con mayoría de canciones de su flamante nueva entrega, Release the stars -Do i disappoint you erizó la piel y Beetween my legs es la mejor canción pop de 2007-, pero con títulos de toda su discografía, desde Danny boy -de su primer álbum de 1998-, hasta Cigarettes and chocolate milk o esa maravilla coral que es 14th street, con la que cerró la segunda parte de un show que comenzó tocado con traje de rayas rojiblancas salpicado por tremendos broches brillantes, continuó vestido de boy-scout y casi finalizó en albornoz blanco, cantando junto al piano de mamá (literal, no es una frase hecha). Digo casi porque aún quedaba el simpático momento transformer final, joyas, tacones y lápiz de labios incluidos. Con faldas y a lo loco.

Todo en Rufus Wainwright es superlativo. Dramático, impresionante, barroco, desmesurado. Pero lo más excesivo es su devastadora calidad, su genialidad indudable. Y de eso, fruta escasa, es imposible empacharse. La del viernes fue una de esas veladas en las que uno se congratula con la música, con el arte y con la vida. Menos mal que existen.


Jam Albarracín

sábado, 10 de noviembre de 2007

Rufus Wainwright




La mejor experiencia musical de mi vida. Uno de los momentos más emocionantes que esta persona ha vivido. Una de esas cosas que se saben inolvidables mientras están ocurriendo. Estas son algunas de las definiciones que se pueden aceptar como válidas para, intentar, explicar lo que fue el concierto más maravilloso, redondo, conseguido, apasionado, fascinante y absolutamente emocional que he visto. Rufus Wainwright en el Teatro Circo de Cartagena. Nadie sabe aún como consiguieron traerlo, como un genio de su talla se acercaba a esta pequeña ciudad de la Región, pero eso es lo de menos, lo importante es que estaba aquí y que nos ofreció algo que no olvidaremos nunca. Con una puntualidad ejemplar (21:30 en punto) aparecieron en escena los 6 miembros de la banda más impresionante que uno se puede encontrar. Perfectos en unos coros celestiales, sublimes, y con una capacidad instrumental apabullante, la banda que acompaña a Rufus se complementa y entiende su música, se adapta a un estilo único, demuestran su excelencia, y ponen toda su capacidad al servicio del genio americano.





Y que genio...comenzando con una increible "Release the stars" a la que siguió la maravillosa "Going to a town", un clásico, Rufus fue desgranando, principalmente, los temas de su último trabajo, el homónimo "Release the stars", el mejor disco de su carrera tras esa obra maestra absoluta que es "Want one". Tras ofrecer unas sublimes "Rules and regulations" y "Sansoucci", ´Wainwright avisó al público, al cual no dejó de hablar durante todo el show de manera cercana, sincera y especial, de que la siguiente parte del espectáculo estaría centrada en sus trabajos anteriores, y comenzó con uno de los temas de su primer trabajo, la excepcional "Danny Boy" a la que siguió el mejor tema del primer set, una melancólica y cautivadora versión, Rufus ayudado únicamente de su piano y su voz,de esa obra maestra que es "Cigarettes and chocolate and milk" del exquisito "Poses". Inmediatamente después una "The art teacher" que nos dejó a todos hipnotizados ponía punto y final a una parte del concierto más que memorable. Rufus señaló entonces que tocarían una canción más y se tomarían un pequeño descanso, la canción elegida fue una brillante "Between my legs" cantada con la ayuda de una espectadora que subió al escenario para ayudar al genio. De esta manera simpática terminaba la primera y fascinante primera parte del concierto.





Nadie ni nada nos podrían haber avisado de lo que estabamos a punto de ver, de escuchar, de sentir, en el segundo segmento del show. Redondo, sublime, maravilloso,etc., varios son los adjetivos que se pueden conceder a 2 horas de pura música, de genialidad desbordante. Comenzando con una absolutamente magistral "The consort", Rufus ofreció todo lo que puede ofrecer, que es tanto, tanto, que intentar explicarlo con palabras es algo difícil, casi imposible. Con un constante nudo en la garganta, con los pelos de punta durante cada una de las canciones y con los ojos iluminados siguió servidor esta parte del show. A través de el se fueron sucediendo obras maestras como "Not ready to love", "Leaving for Paris" o "Tiegarten".Pero dentro de un concierto que fue totalmente inolvidable, hubo ocasiones que merecen una mención especial, como por ejemplo la ocasión en la que Rufus invitó a su madre a tocar cuatro temas, entre los que destacan una maravillosa "Barcelona" y, sobre todo, una inolvidable versión del "Somewhere over the rainbow" de Judy Garland. O uno de los momentos más mágicos que he vivido en mi vida, la interpretación de Rufus y su banda, totalmente a capella de una tradicional canción irlandesa llamada "Mocushla", sin palabras. También merecen un lugar destacado en esta crónica la apabullante versión de "Do i dissapoint you", de las más aplaudidas, la increible "Beautiful child", acompañada de palmas "españolas", como pidió el mismo Rufus, la sublime "Slideshow" que dejó a todo el mundo con la boca abierta, o la canción con la que cerró el segundo tramo del concierto, la obra maestra "14th street" en la cual se presentaron cada uno de los miembros de la banda con un solo de cada uno de sus instrumentos en lo que fue una de las demostraciones de virtuosismo más grande que se pueden ver en la actualidad. Nuevo punto y seguido.

Ya solo quedaba la tercera y última parte del concierto, en la cual Rufus apareció vestido con un impecable albornoz blanco con el cual se sentó en el piano para ofrecer una increible versión de la maravillosa "I don,t know what it is", a la que siguió una íntima y mágica "Poses" (cuando Rufus se queda a solas con el piano el silencio y el sentimiento que recorre cada uno de los rincones del teatro es, sencillamente, único). Y para el final, el gran final, el genio americano se sentó frente a la primera fila, en un pequeño taburete, fue secándose las orejas y colocándose en cada una de ellas unos espectaculares pendientes de diamantes, después se pintó los labios de un color rojo pasión y ,por último, se colocó unos zapatos de tacón imposibles con los cuales se dirigió al fondo del escenario.
Lo que ocurrió después solo se puede explicar estando allí, viéndolo. Todos los componentes de la banda aparecieron vestidos de traje, mientras Rufus se quitaba su albornoz y mostraba un..espectacular vestido corto negro, salido directamente del armario de su amada Judy Garland. Él y su banda ofrecieron entonces un inolvidable número musical, "Get happy", en el cual se sucedieron pasos de baile imposibles y gestos delirantes que hicieron que el teatro entero se pusiera en pie. Con el público totalmente entregado, en éxtasis permanente, Rufus concluyó su show con una brillante "Gay messiah", maravilloso punto y final a un espectáculo indescriptible.





3 horas de concierto. 3 horas con la mejor voz del mundo (en directo es algo apabullante). 3 horas de genialidad. Servidor nunca ha estado tan cerca de un genio. Nunca ha vivido algo así.Todo lo que escriba será en vano, porque un concierto de Rufus Wainwright es algo que hay que ver, que hay que disfrutar, que hay que sentir. Unas 13 horas después de que los aplausos dieran por concluido el concierto, no he podido olvidar su voz, no he podido dejar de sentir algo especial, una sensación permanente de saber que he vivido algo que nunca olvidaré. El genio pisó Cartagena. Enamoró a un Teatro Circo lleno. Fascinó a todo un público entregado. Emocionó hasta un punto extremo. Nos hizo olvidar problemas, dudas, amores, desamores, situaciones...Hizo desaparecer todo dejándonos con la mejor de las compañías: su voz, su presencia, sus canciones, sus palabras, su sinceridad, su humildad, su extravagancia, su exageración, su pura y dura genialidad. Rufus Wainwright ofreció el que será el concierto más especial de mi vida. Puede que vaya a mejores, pero no más emocionantes, más especiales. Fue algo único e irrepetible. Que concierto...cuando alguien demuestra estar más allá, mucho más allá de las palabras, de la alabanza...en el punto justo de la emoción...GENIO con mayúsculas....Rufus Wainwright.





El GENIO y yo




"Beautiful child" interpretada en el Teatro Circo de Cartagena, un ejemplo de lo espectacular que fue todo.



La increible "Cigarettes and chocolate milk"






"Somewhere over the rainbow"...no más palabras


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Esa obra maestra llamada "Going to a town"




"Gay Messiah", el tema con el que se despidió




"Mocushla". Capella. Como dijo la persona que me acompañaba: "esto es música".




La maravillosa "14 th street"





Rufus y la banda que le acompañó en el Teatro Crico. Canción con la que comenzó el concierto, "Release the stars"